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Uno de los canales de televisión está transmitiendo la telenovela colombiana "Alejo", de un tremendo éxito y la presión popular hacia la televisora es que se suba en la noche. La historia es la vida del acordeonista de vallenato, Alejandro Durán y se desenvuelve en ese drama real, directo, de chispa, que viene caracterizando los guiones producidos en este país suramericano.
El panameño está descubriendo a un país tan cercano, profundo en la literatura y en su forma de llegar a nuestros sentimientos, quizás porque en nuestro subconsciente somos colombianos. Colombia, un país lleno de interesantes perspectivas, pletórico de belleza, con una población noble y llena de esperanzas, ha logrado encontrar en las producciones televisivas noveladas, una forma de resarcir la situación diaria que atenta, seguros estamos que sin éxito, contra la grandeza de una nación noble y gloriosa.
La novela, donde el acordeón juega un gran papel, porque en Panamá ese instrumento es de un éxito reciente y quizás porque nos recuerda al inolvidable Victorio Vergara y su vida, que pudo haber estado vinculada a estos personajes.
Sinceramente nos unimos al clamor del gran público, que tiene que valerse de los miembros de la familia que la ven, ya sean por ser jubilados o desempleados, quienes refieren los episodios diarios que se dan y que muestran las vicisitudes de un gran músico colombiano. |