La infancia suele relacionarse con una etapa alegre, llena de juegos y colores, sin embargo hay niños que viven precisamente lo contrario, están desganados, agresivos y ven todo oscuro.
Ellos son víctimas de la depresión, una enfermedad que cada vez afecta a más personas de todas las edades y estratos sociales.
¿QUE ES?
Muchos son los significados que se le tiene a esta enfermedad, más sin embargo La Real Academia de la Lengua, define depresión como un "síndrome caracterizado por una tristeza profunda e inmotivada y por la inhibición de todas las funciones psíquicas".
Mientras que los especialistas lo definen como la manifestación muchas veces de ausencia de cariño, o atención; pero no fue hasta hace 20 años atrás que esta patología se consideraba exclusivamente de jóvenes y adultos.
CAUSAS
Generalmente las causas de la depresión son una combinación de factores biológicos, genéticos, ambientales y sociales, que intervienen en diferentes proporciones para desatar o agudizar esta enfermedad.
Juana Herrera, psiquiatra, dijo que si bien la depresión puede desarrollarse por diversas causas, hay niños que están más expuestos a sufrirla debido al ambiente en el que se desenvuelven. "Es posible que la depresión infantil surja porque uno de los papás o cuidadores tiene depresión u otros tipos de problemas psiquiátricos; también puede ser producto de una desorganización familiar, como la muerte de un ser querido o la separación de los padres. Otros factores desencadenantes son las situaciones escolares adversas, como ser objeto de burla de compañeros".
¿COMO ACTUAR?
Estar atentos al comportamiento y actitudes de los hijos es la mejor forma en que los padres pueden reconocer este problema, sobre todo cuando son pequeños y pueden expresar lo que sienten.
CARACTERISTICAS
En la etapa pre-escolar las principales manifestaciones de la enfermedad se concentran en aspectos como persistente irritabilidad y letargo, tristeza, aislamiento social, retraso en su desarrollo motor o de lenguaje, problemas para comer y para dormir.
Después de los seis años, ya es posible observar otras conductas que se suman a las ya mencionadas, como enuresis (el no retener la orina), fobia escolar, hiperactividad o retraimiento, pérdida de interés por actividades usuales y conducta agresiva. Después de los nueve años pueden surgir manifestaciones como apatía, falta de concentración, sentimiento de incompetencia o baja autoestima e incluso, en algunos casos, pensamientos recurrentes sobre la muerte o el suicidio. De acuerdo con la psicóloga, los síntomas deben mantenerse por lo menos un mes para hablar de una depresión infantil. En estos casos se recomienda llevar al niño a un especialista para que haga un diagnóstico adecuado y trate la depresión a tiempo.
A veces, para tratar la enfermedad basta con psicoterapia, sin embargo, hay casos en que es necesario complementar con psicofármacos.
ESTADISTICAS
De acuerdo con estadísticas nacionales, entre un 4 y 6 % de la población infantil ha desarrollado algún grado de depresión que se manifiesta con varios síntomas.