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Georgia

Alfonzo Zamora | Periodista

El avance de los tanques rusos a lo largo de la línea fronteriza de Georgia y su posterior incursión en el interior de su territorio, ha revivido el fantasma de aquellos pavorosos acontecimientos ocurridos en Praga hace cuarenta años.

Algunos han pretendido escuchar los ecos de la guerra fría en este enfrentamiento entre Rusia y Georgia por la separatista provincia de Osetia del Sur.

La estratégica ubicación de Georgia, en el paso que une a Europa y Asia, le hace especialmente vulnerable a la posible segregación de parte del territorio ocupado por Osetia del Sur, que permitiría una posición rusa al oeste de Tbilisi, la capital georgiana y un bastión de control que mantendría bajo vigilancia las actividades de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Los osetios se encuentran étnicamente emparentados con los rusos y la unión con Georgia no hace más que contradecir un legado cultural cimentado desde hace siglos. Ahora, enclavados entre grupos hostiles, los osetios han preferido surcirse al faldón de Rusia.

Los rusos son vistos por los osetios como liberadores, como protectores y por ello se han manifestado partidarios por integrarse con sus hermanos de Osetia del Norte para posteriormente formar parte de la Federación Rusa.

Los osetios evidencian su temor de ser víctimas de las llamadas limpiezas étnicas que han devastado pueblos enteros y cuya mayor evidencia ha sido la Guerra de los Balcanes en la década de los noventa del pasado siglo.

En 1992, occidente se mostró de acuerdo con la iniciativa del entonces presidente georgiano Eduard Shevardnadze de mantener el control sobre Osetia y Abjasia. Se dio entonces el enfrentamiento armado y las tropas georgianas fueron contenidas por las valerosas fuerzas osetias.

Georgia pretende ingresar a la OTAN, organización que se ha expandido desde la caída del imperio soviético y preservar la provincia de Osetia le permite mantener influencia sobre el paso euroasiático donde se encuentra enclavado su territorio y de paso servir a los intereses de occidente.

Por ello ha invadido a Osetia del Sur. Moscú ha respondido enviando tropas para evitar la toma de la provincia. Estados Unidos ha expresado en duros términos sus críticas contra la acción de los rusos. Sin embargo, su moral no es muy robusta para tales propósitos admonitorios ya que ellos han invadido, saqueado y masacrado países como Afganistán, Iraq, Panamá, Grenada y otros.

Rusia no ha de permitir que la región caucásica sea controlada de forma abierta y absoluta por una nación cuyo mayor interés es pertenecer a la OTAN, tal como busca Georgia, cuyas calles se encuentran cubiertas con retratos de George Bush.

Algunos dirán que Rusia, un estado grande y poderoso, abusa de Georgia, pequeño y multiétnico. Sin embargo, en la región del Cáucaso quejas de este tipo son sospechosas porque los grupos nacionalistas son raras veces pacíficos y sus pretensiones no dejan de alentar el temor del exterminio en las minorías.



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