Rafael Nadal ejecutó una nueva demostración de fuerza ante el ruso Igor Andreev (6-4 y 6-2), para asentarse en los cuartos de final del torneo olímpico de tenis y situarse a orillas del podio de Pekín 2008.
Dando continuidad al nivel ofrecido en la víspera , ante el australiano Lleyton Hewitt, el tenista español subrayó su solvencia para superar a la raqueta moscovita, que mantuvo el tipo durante un puñado de juegos.
Solventados los titubeos de su debut, el balear ha tomado carrerilla. No quiere una medalla, quiere el oro.