Al final de la segunda pelea Yésika Jiménez se retiró al camerino, fue casi imposible conversar con ella, empero, al final, nos atendió.
La chica estaba muy conmovida por la derrota, sus ojos se perdían entre lágrimas en el cielo de Beijing.
El momento fue conmovedor. Pocas veces vemos a un atleta tan destrozado después de una competencia.
Esas gotas del alma se convirtieron en sonrisa cuando pudo conversar con su esposo y su padre, quienes participaban de la transmisión de TVMAX. Palabras de aliento era lo que necesitaba esta chica, que dejó el sudor en la espada.