La figura del deporte no sólo se maneja de adentro hacia fuera. Sino que los acuerdos que logre el Estado harán que los costos de preparación y mano de obra bajen considerablemente en bien de todas las disciplina que operan en el país.
Brasil, España, Cuba, Estados Unidos, entre otros, son naciones que brindan respuestas y apoyo en material de intercambio deportivo, pero esto sólo se logra mediante los acuerdos preestablecidos.
Cuba, en la pasada eliminatoria, casi anula a Costa Rica, pero esto no fue producto de la casualidad, sino de una larga gira que sostuvieron por Brasil, lo que les permitió llegar con un buen ritmo de juego.
Se sabe que la mayoría de los presidentes del mundo son fanáticos de fútbol. Especialmente Lula Da Silva, quien gestiona un partido heroico entre la poderosa escuadra carioca y la de Haití, todo en pos de la paz.
Otro fanático es el Presidente de España, José Rodríguez Zapatero, incha perpetuo del Barcelona.
Fuera de que algunos presidentes del área, como el de Honduras, logró, en uno de sus viajes oficiales, gestionar el apoyo del Real Madrid para abrir escuelas de fútbol en este país centroamericano.
Preparación, técnicos, intercambio, todo esto se logra. Pero el primero, el que debe dar la cara para gestionar esto, es la figura del Presidente de la República.
En este gobierno saliente no pasó mayor cosa en materia de acuerdos con naciones poderosas para fomentar la cultura deportiva en esta tierra istmeña.
Corresponderá al nuevo gobierno retomar esta poderosa arma olvidada en el infinito. Y precisamente el presidente Martín Torrijps,, cuando tome su mandato, debe ser el puntal de todo acuerdo.
Otros gobiernos viajan, viajan y viajan, tratan temas importantes en la agenda de Estado. Pero, ¿Quién ayuda este deporte?
Por qué jefes de estado de Costa Rica, El Salvador, Honduras y demás, tiene como parte primordial de su tapete al deporte.
Hasta ahora las federaciones traen por su propia cuenta técnicos extranjeros. Pero, ¿quién capacita a los nuestros?
Hacia esa senda de luz es que deben dirigirse los esfuerzos. Así tendremos una patria con más deporte y menos delincuencia.