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Descubren red de contrabando de chinos en Panamá

Glenn Garvin
THE MIAMI HERALD
Una investigación norteamericana sobre la existencia de una organización de contrabando de inmigrantes dentro del gobierno panameño ha provocado una depuración del servicio de inteligencia del país y pudiera llevar al procesamiento de altos funcionarios panameños en tribunales norteamericanos, descubrió The Miami Herald. La jefa del servicio panameño de inteligencia y varios de sus subordinados así como el director del Aeropuerto Internacional de Tocumen y el jefe del servicio de aviación de la policía nacional fueron despedidos a mediados de junio cuando el presidente Ernesto Pérez Balladares supo de la investigación. Mientras tanto, la investigación también provocó una áspera disputa entre el Departamento de Justicia y Simón Ferro, el embajador norteamericano en Panamá. Irritados funcionarios del Departamento de Justicia acusaron a Ferro de haber revelado el secreto de la investigación al cancelar la visa del jefe de la inteligencia panameña. Ninguno de los gobiernos está dispuesto a discutir el escándalo oficialmente. La oficina de Pérez Balladares no quiso responder preguntas y el vocero de la embajada de Estados Unidos sólo dijo: "No tenemos comentarios sobre esto". En privado, sin embargo, funcionarios tanto en Washington como en Panamá dijeron que es probable que la investigación dificulte el último mes de Balladares en el poder. El presidente cesa en su cargo el 1 de septiembre. "ES UN ESCANDALO ENORME, Y VA A EXPLOTAR", COMENTO UN FUNCIONARIO PANAMEÑO. Otro señaló que era inconcebible que Samantha Smith, la jefa de inteligencia que fue despedida en junio, pudiera haber dirigido la organización de contrabando sin la ayuda de algunos otros altos funcionarios del gobierno. Samantha Smith, de poco más de 30 años, ha recibido entrenamiento de la CIA así como de los servicios de inteligencia de Alemania y Taiwán. Entró a ocupar el cargo hace apenas un año cuando el anterior director Gabriel Castro pasó a contralor general de Panamá. Samantha, que había sido la segunda al mando de Castro, siguió consultándolo frecuentemente cuando éste abandonó la agencia de inteligencia. Los visitantes a la oficina de Castro eran frecuentemente interrumpidos por sus llamadas telefónicas. La ex jefa de inteligencia no devolvió las llamadas del Herald esta semana. Castro, un viejo amigo de Pérez Balladares y uno de sus más íntimos colaboradores, también rehusó responder cualquier pregunta el viernes. Cuando el gobierno panameño supo de la investigación norteamericana, además de Samantha Smith fueron cesanteados César Martans, director del Aeropuerto Internacional y Luis Arauz Chang, jefe del servicio de aviación de la policía nacional. Todos han sido acusados de pertenecer a una organización que vendía visas panameñas a inmigrantes chinos que usaban a Panamá como trampolín para su entrada ilegal en Estados Unidos. Gracias a entrevistas con funcionarios en Panamá y Washington, así como con dirigentes de la creciente comunidad china en Panamá, el Herald pudo hacerse un cuadro de las operaciones de la organización criminal. Los ciudadanos chinos pagan hasta $15,000 por visas que les permiten volar de Hong Kong a Panamá, de donde salen del Aeropuerto Internacional de Tocumen escoltados por la salida para diplomáticos, evitando así los ordinarios controles de inmigración. La mayoría de los chinos se dirigen entonces hacia el norte a través de la frontera con Costa Rica, prácticamente sin vigilancia. Allí hacen contacto con los llamados "coyotes" que guían a los inmigrantes a través del istmo para cruzar a California y Texas.
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