Al fin se han quitado las máscaras los actuales gobernantes del PRD. Ya no disimulan sus deseos de volver a los tiempos de la dictadura militar, que los benefició ... ¡pero afectó al resto de los panameños!Muchos civilistas temen que vuelvan los tiempos de vivir con miedo a arrestos, maltratos y desapariciones. "Tendremos que vivir otra vez en la clandestinidad", me dijo alguien en voz pesimista.
La culpa la tiene un sector del pueblo panameño, que le dio el voto a Martín y su "team". Bien que sabían que "hijo de tigre nace con rayas", como dicen en Calvario, pueblito de Bugaba, Chiriquí.
Ahora se escudan en el cuento de la inseguridad que existe, para revivir los organismos militarotes que sirvieron de escalera a los golpistas.
Pero estos cuentos son destruidos por las estadísticas. Han tenido que aceptar que a pesar de los ex miembros de las tenebrosas Fuerzas de Defensa que hay en el Gobierno, la criminalidad no ha disminuido.
Se destruye así el cuento de que los militares son efectivos, para combatir el crimen y garantizar la paz ciudadana.
El año pasado hubo setenta y tres homicidios más que en el año dos mil seis. En un país que "de a vaina" tiene tres millones trescientos mil personas, en el dos mil siete ocurrieron cuatrocientos cuarenta y cuatro homicidios, ¡más de uno al día!
La delincuencia creció dieciocho por ciento, según informes del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales, del Ministerio de Gobierno y Justicia.
Ahora se habla de reformas a entidades de seguridad que dejarían de estar bajo el mando de civiles, para caer en las garras de los nuevos militares.
Claro que aquellos uniformados y civiles dictatoriales que disfrutaron de los robos, abusos y crímenes de la dictadura, sueñan con que vuelvan esos tiempos "dorados" a Panamá.
Los cuentos de que solamente los militares pueden controlar la delincuencia, son falsos. En otros países son policías los que combaten el crimen de forma efectiva, sin que exista el fantasma de una dictadura militar.
En la dictadura los militares panameños demostraron ser mucho más corruptos que los civiles. Más abusadores y asesinos que cualquier gobierno de la llamada "Patria Boba".
Ningún "cuento de velorio" puede justificar ahora que se quiera volver a esos tenebrosos tiempos. Recuerden que como dicen en los zoológicos del mundo, "ningún tigre se vuelve vegetariano".