|
TEMAS DE ACTUALIDAD
La nueva Constitución es viable

Donatilo Ballesteros S.
Crítica en Línea
Los acontecimientos políticos post-elección, han despertado la voracidad de quienes pretenden lograr la prolongación de su hegemonía gubernamental, al punto que seguros de contar con sus obsecuentes mandaderos, han propuesto las más inverosímiles reformas y ajustes legales, todo para crear las estructuras desde las cuales harán sentir su capacidad de mando desde fuera del gobierno. Soy de los que ubican responsabilidad en semejantes actos en el Sr. presidente, pero no dejo de asignar su cuota a quienes irresponsablemente aprueban sin ambages todo lo que les pide. Por ello la necesidad de una nueva Constitución Nacional se hace sentir cada vez más, no sólo en los grupos políticos, sino en todos los gremios, organizaciones sindicales, docentes, estudiantiles, profesionales, comerciales e industriales, sectores productivos y en la población en general, que advierte el grave peligro de la permanencia de una dictadura civil, ejercida a través del Organo Legislativo y ahora reforzada con el Judicial. Es inocultable la desesperación de los personajes del saliente gobierno, pero mayor es aún, la desconfianza del pueblo en ese grupo. La actual Constitución tiene limitaciones en su artículo 308, para el mecanismo de Reformas a la Carga Magna, determinando dos métodos a través de los cuales pueden producirse. Eso ha sido practicado con resultados negativos, ya que la Asamblea Legislativa no producirá las profundas reformas que afecten sus propios intereses. Tampoco el pueblo avalará las propuestas de tinte personal, que no conducen, sino al afianzamiento de los poderes económicos enquistados en el poder. Pero la dotación al país de una nueva Constitución, no tiene estas restricciones que le han servido a los perredianos, para continuar con un texto de corte militarista. Para una nueva Constitución no existen métodos o procedimientos de obligatorio cumplimiento, como si existen para las reformas. La razón de ello, es que para expedir una nueva Constitución el poder emana del pueblo, que lo puede ejercer con un referéndum, si se le somete el éxito a su ratificación, o mediante la elección de una Asamblea Constituyente que examine el proyecto que se elabore para ser discutido, aprobado y sancionado hasta ponerlo en vigencia. El artículo 2 de la Constitución dice que el poder público emana del pueblo. Los Organos del Estado a través de los cuales se ejerce, cumplen un mandato popular, y no una sustitución del titular de ese derecho. Se produce una especie de delegación de facultades, sin renunciar la titularidad. El pueblo sigue siendo el que ostenta ese poder, y cuando se trate de reformas, debe producirse a través del mecanismo previsto en el Art. 308 de la CN, pero si lo que deseamos es una nueva Constitución, es al pueblo a quien corresponde su aprobación, ya sea directamente o por mediación de una Asamblea Constituyente, que es la fórmula que estimo más apropiada. La viabilidad de la nueva Constitución es indiscutible, no sólo por ser facultad innegable que le corresponde al pueblo, sino porque las condiciones sociales, económicas, educativas, morales, públicas y de salud, convergen hacia esa necesidad en todo el país, además de que las acciones de desafío y el cinismo puesto de presente por el sector gobernante, contribuyen al aceleramiento de la motivación y al reconocimiento de las causas que justifican la emisión de una nueva Constitución.
|
|
|