P ocos días después que la mandataria se dio cuenta que en Panamá impera la violencia, revisaba mi biblioteca... y apareció un ensayo de Alfredo Graham Rodríguez, titulado "Sociedad, escuela y violencia juvenil" (2002).
Señala que la familia "ha fallado en el desarrollo y control de sus responsabilidades de formador".
También dice Graham que el Estado panameño ha sido "indiferente" hacia "el sufrimiento de los humildes". Y añade que los medios de comunicación tienen algo de culpa, pues algunos "promueven la violencia, la pornografía, el vicio..."
Agrega que las pandillas se forman porque no hay familias estables. El niño encontrará en ellas lo que no existe en su casa.
Añade que los malos ejemplos de adultos afectan la conducta de los jóvenes. Indica el estudioso que los educadores deberían ayudar a niños y jóvenes a no caer en la violencia.
Dice Graham Rodríguez que la "violencia no existe desde el principio. No se puede explicar ni con el instinto de agresión, ni se transmite por herencia".
Indica que la violencia "se aprende" y una sociedad injusta y con problemas, promoverá la violencia en los jóvenes.
Uno de los puntos que se notan en el ensayo es que la violencia es un negocio en algunos casos. Una sociedad "consumista" hará que la vida del joven violento y su víctima sean "objetos de una transacción económica, en artículos fácilmente desechables".
Lo cierto es que la violencia tiene mucho que ver con las desigualdades sociales. Panamá es un país que tiene una de las peores distribuciones de la riqueza. No se justifican tantos pobres en un lugar que genera mucho dinero (compárese los sueldos de los favoritos del gobierno con el resto de los funcionarios). También los malos ejemplos alientan la violencia juvenil. Ver a un legislador hacer bribonadas y no ir a la cárcel, puede promover la violencia en jóvenes pobres. Saber que "monos-gordos" millonarios estafan millones y no paran en la cárcel, no será buen ejemplo de que hay justicia en Panamá. Así que de nada valdrán las penas "perpetuas" ni de "muerte" si antes no corregimos esta sociedad. Aquí muchas veces mandan los más "vivos y bellacos" sobre todo si tienen influencias por sus cuellos blancos y lujosas corbatas.