Eran las 10:30 de la mañana y las callejuelas que dividen uno y otro establo estaban llenas de parejas muy singulares.
De un lado, el entrenador y del otro imponentes bestias, recién bañadas paseándose al sol para secar su pelaje.
Esta es la primera imagen con la que se encuentra cualquier persona que visite a esta hora los establos del Hipódromo Presidente Remón. Un lugar, para el que bien puede usarse la frase: "es otro mundo".
Un mundo en donde hombres y alazanes se entienden a la perfección.
Y es que para quien no esta familiarizado, le llama poderosamente la atención ver como un hombre puede lidiar con extrema facilidad a una bestia que en la mayoría de los casos llega a pesar hasta mil libras.
Pero es que así es el trabajo del entrenador de un buen caballo de carrera, conocer desde su estado de ánimo hasta el más mínimo rasguño que pueda sufrir. Así lo aseguró Roberto "Bob" Arango, que lleva más de 16 años como entrenador de caballos de carrera en Panamá, y quien recibe el animal ya criado para su debida formación como futuro campeón.
"Yo los recibo a los dos años de nacido, esa es la edad adecuada", así expresó Arango, al destacar que en éste tiempo la bestia han desarrollado sus ligamentos, músculos y la fuerza que el entrenador requiere para hacer su trabajo.
MUCHA DEDICACION: ROBERTO "BOB" ARANGO
El empresario indicó que las áreas más usadas para la crianza de caballos son Volcán y Cerro Punta. En las alturas, el caballo crece mejor para que tenga mayor desarrollo pulmonar.
EL HERRAJE, ARTE POCO CONOCIDO
Chileno de nacimiento, lleva 40 años como herrador y los últimos 26 los ha vivido en Panamá.
Raúl Guerra Roco, un maestro del herraje, confiesa que en su país para lograr este título se requiere de ser ayudante por 10 años de un maestro como lo es él hoy.
Pero más orgullo le causa poder decir que por sus manos han pasado caballos de la realeza árabe y que gracias a su experiencia ha conocido buena parte del mundo.
Aunque confiesa que para mantener un buen animal en la pista debe cambiarsele la herradura cada mes y continuando destacó que hacerlo implica un riesgo.
"Pero para esto es necesario saber tratar bien al caballo y ganárselo", continuo diciendo "siempre he trabajado con los fina sangre de carrera, es decir caballos valiosos", y siempre hay que tener cuidado por que si el herraje queda chueco el caballo no puede correr".
CRIANZA
GENETICA Y FORMA FISICA
Hay dos factores claves al momento de elegir un buen corredor de acuerdo al entrenador: el pedigrí que tiene que ver con la herencia genética del animal, para lo que se toma en cuenta que tan buenos han sido sus padres, incluso sus abuelos corriendo en una pista y los premios logrados.
Además de la conformación física, que como explicó Roberto Arango, tiene que ver con las características que le permitan destacarse al animal al momento de correr, es decir buen tamaño, no muy chico, más de mil libras, mirada despierta y muy importante el coraje innato del mismo.
ESTAN LISTOS PARA CORRER
Luego de 7 a 8 meses de preparación el animal está listo para echar sus trotes, tiempo que le ha tomado a un entrenador prepararlo, realizando cada día su rutina de ejercicios, que va desde lo mas suave, que es el galope hasta llegar el momento mas importante en la vida de un corredor: su primera gran carrera.
ELLOS NO HABLAN
Es allí donde entra en juego la experiencia que debe tener un buen entrenador, pues de acuerdo a "Bob" tratar a un caballo de carrera es como preparar un atleta, y en el camino se presentan imprevistos, poniendo por ejemplo "las cañeras", una dolencia que sufre el caballo en las patas, que les impide correr adecuadamente, pero como el caballo no habla, el entrenador debe conocer cada señal de rebeldía que muestre el animal.
NEGOCIO O HOBBIE
A diferencia de los hipódromos en EU donde se ofrecen jugosas bolsas, en el nuestro, en el que la hípica atraviesa por una crisis, es muy poco lo que gana un dueño de caballo.
Lo que convierte el negocio en un simple pero costoso hobbie.