Honduras rindió su examen de manera aceptable pese a haber recibido la reprobación del público por empatar sin goles ante un “sparring” difícil y complicado como Panamá.
La nueva bicolor va sabiendo, ya lo que es enfrentarse a un rival que juega a no dejar jugar, como lo reconociera su propio capitán, el conocido Julio Dely Valdés, cuyo equipo se echó indisimuladamente atrás, para cerrar los caminos y cortar los circuitos a los locales, muchas veces con juego excesivamente recio.