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Los insurgentes colombianos han atacado a la policía, llnando de balas sus cuarteles.  |
Las fronteras colombianas con Brasil, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, pese a tener una escasa población, son escenario diario del conflicto armado que vive el país, algo que trasciende más allá de esa línea imaginaria.
Según la revista "Criminalidad" de la Policía colombiana, "las naciones que limitan con Colombia se convierten en un importante puente para las organizaciones de narcotráfico, tráfico de estupefacientes, armas, contrabando, delitos contra el medio ambiente...".
El documento señala que con Brasil, cuya frontera se extiende por 1645 kilómetros en la selva del Amazonas, hay tráfico de armas, narcóticos y químicos para producir cocaína, que se transportan por ese río y sus afluentes que salen de Colombia.
En el vasto territorio del sur colombiano, que limita además con Perú y Ecuador, según la Policía, la tala de bosques para siembras ilegales y el establecimiento de laboratorios para producir cocaína, han ocasionado un gran daño ecológico, agravado por la captura y venta de fauna silvestre a traficantes de Brasil.
Con Perú (1626 kilómetros de frontera) y Panamá (266 kilómetros) se presentan situaciones similares.
En el caso de Panamá además hay presencia de grupos ilegales de ultraderecha, que disputan el control territorial a las FARC.
En esta región, conocida como "Tapón del Darién" por lo inhóspita que es, se han producido algunas de las mayores matanzas y ataques a poblados por parte de grupos ilegales colombianos.
Por las fronteras de Ecuador, de 586 kilómetros, y Venezuela, de 2219, en las que hay un número relativamente importante de pobladores, también transitan narcóticos, armas y grupos ilegales colombianos, que ocasionalmente ingresan a esos países.
En tanto, la fundación "Seguridad y Democracia" propuso desplazar los 'cascos azules' en las fronteras para evitar el desbordamiento del conflicto armado.
La propuesta -contenida en su primer ensayo 'Una fuerza preventiva de la ONU: Opción para Colombia'-, fue realizada antes de que el presidente, Álvaro Uribe, planteara la posibilidad de pedir a las Naciones Unidas verificar el proceso con los paramilitares, que puede llevar a la desmovilización de por lo menos 13 mil de ellos.
La tropa "onusiana", con los componentes militar, policial y civil, cumpliría con varios objetivos, según esta fundación:
Disminuiría el riesgo de escalamiento del conflicto en las fronteras. Otorgaría seguridad a las poblaciones allí asentadas. Mejoraría las relaciones con los países vecinos. Contendría el conflicto dentro de las fronteras colombianas. Rompería las líneas de abastecimiento de armas, explosivos, municiones, suministro de insumos para la producción de narcóticos y el flujo de drogas ilícitas.
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