PUESTA EN ESCENA
Artistas sin protección


Auerelio Paredes

Cuando ocurrió el drástico cambio político-social en 1968, la cabeza de gobierno ordenó que la entidad cultural subvencionara a todos los grupos culturales de importancia. Pocos años después con esta premisa, el profesor Jaime Ingram, primer director general del INAC fundó con bases muy frágiles, la Compañía Nacional de Teatro. Esta con un elenco de categoría funcionó en siete obras hasta que el administrador de la institución le informó al jefe que este "jueguito" le costaba a la institución ocho mil dólares. Don Jaime, quien tenía muy buena intención, se vio abrumado y vencido por los números y decapitó la recién nacida compañía de teatro. Nuevamente quedamos a la par de Haití, el país más paupérrimo del área. Eso es cultura. Hasta el día de hoy, permanecemos ante los ojos del gobierno y de los que tienen que ver con este rubro, huérfanos.

El 10 de enero de 1980 luego de grandes batallas y algunas luchas, los artistas conseguimos que nos promulgaran el decreto No. 1 del 10 de enero donde se protege a los artistas nacionales por el desplazamiento que sufre en consecuencia con los comerciales extranjeros de televisión, este mismo decreto obliga a beneficiar a la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional con el 45 por ciento del mismo. El Instituto Nacional de Cultura recibe el 45 por ciento para redistribuir en la Escuela Nacional de Teatro, la Escuela Nacional de Danzas y la Escuela Nacional de Música; este renglón ayudaría a sobrellevar las tareas de importancia y donde el INAC no podría cubrir por lo exiguo del presupuesto que se destina a esa institución.

A todo esto se adiciona que el decreto se realiza con el propósito de que las compañías nacionales se interesen en formalizar equipos de doblaje y producción, pero a pesar de los casi veinte años nos quedamos en seguir recibiendo el mensaje de las transnacionales en video y audio en detrimento de los artistas nacionales.

El jueves 18 de junio nos sorprenden con un decreto que modifica casi en su totalidad los decretos anteriores dejando al libre albedrío a la UNAP y al INAC sólo beneficiándose la Universidad Nacional y el Ministerio de Gobierno y Justicia. El sindicato de artistas se puso en guardia y ya ha autorizado una campaña por medio de la prensa y también solicitud al señor Presidente para poder ponerle en autos de lo que estamos seguros no ha podido escuchar de buena forma. Los que nos agitamos en esto queremos conversarle sobre la verdadera intención del decreto en su origen y lo que hacemos los artistas panameños para sobrevivir con dignidad. Nos parece que el Ministerio de Gobierno y Justicia maneja un presupuesto anual y no es necesario que se le otorgue la mitad de un impuesto a publicitarias fuera del presupuesto nacional. En entrevista con el radiodifusor Andrés Vega, éste nos comentó que personas que malquieren a la UNAP decían que la directiva recibía beneficios de este impuesto y que con seguridad este mismo tema llegó en el mismo canal al señor Presidente, extrañamente sin escuchar las partes afectadas. Sólo nosotros sabemos las vicisitudes que tenemos que pasar para llegar a realizar seminarios o talleres de actuación, folclore y danzas.

Los medios de comunicación social se han hecho eco de nuestros problemas y han sido solidarios en las diferentes protestas que tienen que ver con la anulación de este decreto. Incluso las publicitarias nos han "faxeado" la gaceta para asumir el poderío que asumen con la medida inconsulta y solazándose irónicamente.

Seguiremos insistiendo porque nos asiste el derecho. Por otra parte los futuros artistas que estudian en las escuelas de Bellas Artes, se tendrán que quedar a medio palo en sus estudios, por la falta de fondos para sufragar los gastos de los planes de estudio.

Ojalá haya una reconciliación de parte del Ejecutivo y los artistas logremos, al menos conversar con el señor Presidente para darle luces en este difícil problema que confrontamos los artistas panameños.

 

 

 

 

 


 

Los medios de comunicación social se han hecho eco de nuestros problemas y han sido solidarios en las diferentes protestas que tienen que ver con la anulación de este decreto. Incluso las publicitarias nos han "faxeado" la gaceta para asumir el poderío que asumen con la medida inconsulta y solazándose irónicamente.

 

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