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Las inundaciones de algunas barriadas en el distrito de Arraiján, con las consiguientes pérdidas materiales, exigen una revisión y cumplimiento de normas en lo actuado en materia de desarrollo urbanístico en ese sector, donde participan desde finales de la década de los ochenta, los sectores público y privado.
Para comenzar, la zona delimitada entre el poblado de Arraiján y La Chorrera, el litoral Pacífico y la Carretera Panamericana, presenta una topografía baja de suelo húmedo y manglares, donde desembocan en un perímetro estrecho tres ríos de considerable caudal acuático (El Caimito, Cristal y Aguacate).
Estos ríos tienen curvas pronunciadas y desvíos antes de caer sobre la parte plana para ir a internarse en los manglares y posteriormente desaguar al mar.
Tanto el residencial Vista Alegre como Bello Amor, están ubicados en pocos pies de altura sobre el nivel del agua del río Aguacate, con peligro de inundarse en períodos de lluvias intensas.
Tengo entendido que la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) aglutina en su seno a todos los profesionales de estas disciplinas; es más, muchos de ellos son promotores, constructores, empleados públicos e inversionistas en el ramo de la construcción de viviendas, por lo que su opinión al respecto de lo que ocurrió en Arraiján, será esclarecedora para corregir errores. |