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La Juventud del mundo está reunida en Panamá. Por primera vez aquí estamos elaborando un evento a nivel mundial y lo estamos haciendo en libertad y plena soberanía en una antigua base militar como símbolo de Paz y Democracia. La juventud tiene el derecho de opinar, participar y proponer ideas para un mañana próximo, para satisfacer sus naturales y humanas aspiraciones. Y lo tiene que hacer en el estilo de los jóvenes, con alegría, con dinamismo, sin egoísmo, sin contaminación de intereses políticos ni económicos, con el pluralismo y el respeto a opinar por ser la representación de 140 países y sus miles de representantes. Aquí los jóvenes están atendiendo temas tan importantes como la globalización y sus repercusiones sociales y económicas para la juventud. El desempleo, las limitaciones de las inversiones y las condiciones que éstas exigen, la educación, la cultura, la política, la solidaridad, la política parlamentarias, mundialización y transnacionalización, racismo, educación sexual, y otras que reflejan el interés de la juventud para el mundo de hoy y su futuro.
Este temario demuestra el nivel cultural y la seriedad con que los jóvenes están participando en la realidad de hoy. Que los medios de comunicación social, los gobiernos, los organismos internacionales, los grandes consorcios y cumbres económicas, los G-8 y G-7 escuchen, atiendan y comprendan a los jóvenes para hacer de este planeta un lugar justo, humano, armónico y feliz, y así evitar la violencia, la pobreza, el hambre, la ignorancia, la delincuencia, la drogadicción, las guerras y las luchas justificadas de los jóvenes, por sobrevivir en un mundo que económicamente se les está haciendo cada vez más estrecho. Las plataformas juveniles de las regiones del mundo organizan y convocan estos festivales. Panamá ha brindado el apoyo, la logística y estructuras para que libremente la Juventud se exprese demostrando una vez más que siendo un país pequeño con limitaciones económicas impuestas, somos capaces de recibir al mundo y mostrarles que somos un país desarrollado cívico y culturalmente. Sus solicitudes, ponencias, críticas y quejas hay que atenderlas con el respeto y la importancia que se merecen. Las exposiciones de la juventud tienen que darse en el marco del respeto que tiene que existir en la confrontación de muchas ideas, en la presentación de diferentes enfoques y aún en posiciones encontradas.
Que la claridad y alto nivel de los pronunciamientos y conclusiones no se vean afectados por distorsiones, fanatismos, sectarismos, ni influencias violentistas de las políticas internas de algunos países. Las formas de expresar de la juventud, son propias de su edad en todas partes y no hay que confundirlas ni mal interpretarlas. Su diversión en un solo lugar los auto-protege y los auto-regula. La belleza de sus cuerpos es natural y el sano amor y distracción en un medio de cultura, arte y elevados conceptos, es el mejor escenario para su desenvolvimiento. El pretender ver escándalo, pornografía, drogadicción, politiquería, malos manejos, es haber querido distraer o desviar las acciones de la juventud del mundo. Los medios de comunicación que son los responsables de los pronunciamientos y noticias, deben difundir sus conclusiones y llevarlas a la comunidad internacional para que el mundo conozca qué dice la juventud desde Panamá que se ha convertido en el Corazón Mundial de la Juventud. |