El deceso de una colonense a causa de dengue hemorrágico pone en alerta al sistema de salud del país. Esta enfermedad trasmitida por el mosquito Aedes Aegypti no había dejado muertos desde hace unos 9 años.
Frente al hecho hay que resaltar que Panamá no está preparada para enfrentar una epidemia de dengue hemorrágico, debido a los millonarios gastos que originaría.
En los últimos años se habían registrado en promedio 700 casos de dengue clásico y algunos cuantos del tipo hemorrágico. Las medidas para prevenir la enfermedad son sencillas, pero en muchos hogares no se hacen los esfuerzos para eliminar los criaderos del Aedes aegypti.
Desde 1996 se expidió una ley que califica el dengue como un problema de Estado y contempla sanciones a las personas que mantengan aguas estancadas en sus residencias y negocios.
La propia Organización Panamericana de la Salud (OPS), advirtió que el dengue puede afectar negativamente las economías de la región y destaca que el recorte en diversos países en los programas para control de los vectores, originó la reaparición de le enfermedad, que había sido erradicada en las décadas del 50 y 60.
El dengue es un problema de saneamiento doméstico, que con poco gasto, las familias pueden eliminar fácilmente sin utilizar productos químicos.
Los panameños deben conocer que los criaderos favoritos del mosquito vector con las llantas, barriles, techos, frascos, ollas, baldes, floreros, tanques, botellas, latas, estanques y envases de plástico,
Cada año, el dengue hemorrágico mata a 24 mil personas; por eso al mantener criaderos de mosquitos usted es en parte responsable de esas muertes.