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La policía nigeriana confirmó ayer, que más de 100 personas, incluidos siete policías, murieron en los choques étnicos ocurridos en las últimas cinco semanas en la región central de Nigeria. No obstante la prensa local, que cita a testigos presenciales y organizaciones humanitarias, eleva a más de 200 el número de las víctimas mortales de la violencia desencadenada desde el pasado 12 de junio en varias localidades del Estado de Nasarawa por jóvenes de la etnia tiv que atacaron a comunidades de lengua hausa.
Los tiv, que recientemente se han asentado en la región central de Nigeria y que son vistos con "desconfianza" por el resto de la población, fueron culpados de la muerte de un líder religioso de la comunidad de azara, lo que desencadenó la violencia que se extendió a varias poblaciones cercanas.
Se cifra en más de medio centenar las personas heridas de gravedad y en decenas de miles las que huyeron de sus hogares por temor a represalias de los jóvenes tiv, armados con machetes, palos y armas de fuego.
Los enfrentamientos de origen étnico o religioso son frecuentes en Nigeria, que con 120 millones de habitantes es el país más poblado de Africa y donde conviven tres diferentes credos -Islam, Cristianismo y Animismo-, y más de 200 grupos tribales diferentes, en constantes pugnas territoriales, económicas y políticas. |