Un centenar de aficionados se dieron cita ayer a las puertas del Hotel Da Vinci, en el barrio financiero de Sandton, para contemplar la llegada de España a Johannesburgo, escenario de la final.
Mientras, los medios de comunicación holandeses se hicieron eco ayer en sus portadas de la "fiebre naranja" desatada por los aficionados de la selección holandesa en vísperas de la final.
Los hombres de Del Bosque recibieron el cariño de los aficionados, muchos de ellos sudafricanos y especialmente atentos con Fernando Torres.
Johannesburgo vive las horas previas a la final con aficionados vestidos de rojo y de naranja paseando por las principales calles de la ciudad, pese a que no siempre exista la sensación de que hoy concluye el Mundial.
Holanda, por las raíces de muchos sudafricanos, cuenta con la simpatía de la población local, pero el juego que ha venido mostrando España en el campeonato ha multiplicado las adhesiones a la causa de la Roja.