El momento de la despedida terrenal de "Gordo" había llegado, y para ello decenas de familiares y amigos se hicieron presentes ayer, viernes, en la Iglesia San Antonio de Padua, en el corregimiento de Tocumen, la cual estaba llena.
"Gordo", como cariñosamente le decían sus seres queridos a Erick Ricardo Cruz, fue asesinado por un grupo de delincuentes que a sabiendas de que no era la persona a la que buscaban, de todas formas le quitaron la vida.
Con la tristeza marcada en el rostro y las lágrimas que brotaban sin cesar, los allegados a Erick, entre los que se encontraba su madre-Doña Elines-, su padre y sus dos hermanos, no dejaban de lamentarse por tan irreparable pérdida.
En el sermón del sacerdote hizo un llamado a la juventud para que busque a Dios y hagan un alto, pues no se puede seguir jugando con la vida de otros.
Sorpresivamente Carlos, el hermano de "Gordo", anunció que perdonaba a los homicidas de Erick y que sea Dios quien los juzgue.
Con la fe puesta en que al final de los tiempos se volverán a reencontrar, "Gordo" fue llevado al cementerio, su última morada, donde sólo descansan sus despojos mortales, porque su espíritu y alegría se quedaron con los que, aún después de muerto, lo aman.