La Italia más bella, siempre con ese punto de suerte necesario para solventar los momentos difíciles, derrotó a Ucrania por 3-0 y se clasificó para semifinales, fase que no alcanza desde el Mundial de Estados Unidos (1994), cuando cayó en la final ante Brasil (0-0, por penaltis).
Dos goles de Luca Toni a los minutos 59 y 69, solventaron el partido cuando Ucrania apretaba el acelerador y tuvo tres ocasiones claras para igualar el gol inicial de Gianluca Zambrotta al minuto 6 del partido.
El rival de Italia será Alemania, un equipo que le trae muy buenos recuerdos a los transalpinos y con el que nunca ha perdido en sus cuatro enfrentamientos mundialistas. El último: la final del Mundial de España (1982) que los azurri ganaron en Madrid por 3-1.