Inglaterra y Portugal jugarán, hoy en el modernísimo estadio de Gelsenkirchen, un encuentro de los cuartos de final lleno de tensión y con sabor a clásico.
No es sólo que intimide la presencia de 80.000 ingleses en la pequeña localidad de Gelsenkirchen (278.000 habitantes), ni que una parte de la prensa británica haya calentado el ambiente, incluida una supuesta entrevista al portugués Pauleta que nunca existió, el choque entre el equipo de "los tres leones" y el conjunto luso se ha ganado la condición de clásico.
Por una parte, está reciente el recuerdo de la eliminación inglesa en los cuartos de final de la Eurocopa 2004, cuando David Beckham envió a las nubes su lanzamiento en la tanda de penaltis e hizo millonario al aficionado que recogió el balón.
Y por otra, la presencia de Luiz Felipe Scolari. "Felipao" se ha convertido en la estrella indiscutible de la selección lusa, porque ha sido el artífice de la eliminación de los "pross" en los dos últimos torneos oficiales.
El intento de la Asociación Inglesa de que Scolari fuese el sucesor de Eriksson, una vez concluido el Mundial, y la forma en que se clasificó Portugal a octavos, tras imponerse en el partido más bronco del Mundial a Holanda, han añadido morbo a un enfrentamiento que parte con la pulsaciones al máximo.
David Beckham, criticado hasta lograr el gol de la victoria en octavos contra Ecuador, ha avisado de que a Inglaterra le gustan los "partidos físicos", con un alto ritmo de juego y entradas duras.
Luis Figo, convertido en el líder del conjunto ante la ausencia de Deco, responde que Portugal no pone límites a su ambición.
EUROCOPA
Hace cuatro años, los lusos eliminaron a Inglaterra de la Eurocopa, que se jugó precisamente en Portugal.