Las principales calles y avenidas de Berlín se convirtieron ayer en la tarde en un escenario de festejos, tras la victoria de la selección alemana sobre Argentina (1-1 y 4-2 por penaltis) en partido de cuartos de final del Mundial de Alemania.
Largos convoyes de automóviles, en los que ondeaban banderas tricolores (negro, rojo y oro), se paseaban al anochecer por la avenida de Kurfürstendamm de la capital, el lugar preferido para exhibir estas muestras de júbilo.
Cerca de 700.000 personas se concentraron en la "milla de los aficionados", entre la simbólica puerta de Brandemburgo y la Avenida del 17 junio, para ver el encuentro, cuyo resultado se mantuvo en suspense hasta después del tiempo reglamentario.