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Muchos de los niños que asisten al centro, presentan cuadro de desnutrición  |
Un trecho bastante largo, pero casi ni lo sentimos, por la sencilla razón de que conoceríamos a unos niños, que aunque en condiciones bastante humilde, sabíamos de antemano nos recibirían con gran afecto y una enorme sonrisa. ¡Sí!..., eran los niños del Centro Educativo Ecuatoriano-Panameño.
Gabriel Panchi, quien se dedica a la educación de niños indígenas, dijo que este centro ubicado frente a la nueva barriada Altos de Villalobos, en Pedregal, es una fundación que labora desde 1999, año en que recibieron el permiso de la Dirección de Educación de Panamá Centro.
DESDE SUS INICIOS
En primera instancia, enseñaban a los niños a trabajar artesanías de cerámica y madera, además realizaban excursiones, lo que hacía de este centro una especie de campamento. Al ver la aceptación que éste tomaba y las condiciones de los niños que a él asistían, se aprovechó el edificio escolar planificado para aceptar niños, ya que reunía los aspectos necesarios, como áreas recreativas, sanitarias, salones, justamente por esto se ha cumplido con los documentos en cada una de las instituciones que lo requieren.
Actualmente atiende a noventa y cinco niños, desde kinder hasta sexto grado. En su mayoría son niños indígenas. Sólo hay tres aulas en las que por ahora las clases las tiene que recibir al estilo multigrado, es decir hay niños de quinto y sexto grado en un solo salón.
Se ha hecho este centro por el bienestar de los niños, ya que ellos se encuentran expuestos al peligro de algunas áreas en Pedregal, considerada zona roja. Este significa una alternativa para los niños que se encuentran en extrema pobreza.
LA REALIDAD DE LOS NIÑOS DEL CENTRO
Muchos de los niños que asisten al centro, presentan cuadro de desnutrición, por lo que muchas veces no rinden lo suficiente, académicamente. Otros en cambio debido a que los sueldo de los padres no llegan a las doscientos balboas, cuando llega el viernes, ya no pueden acudir al centro por falta de alimentos, o porque no tienen pasaje para trasladarse hasta el lugar. Las madres indígenas ayudan a su hogar haciendo molas, pero no es mucho lo que obtienen con ellas.
En el centro educativo ecuatoriano se trata de brindarle afecto a los niños, de manera que se sientan como en casa, ya que si algo tienen los indígenas es el apego a sus hijos, lo único es que a veces no cuentan con el dinero necesario para brindarles los que se merecen, pero hacen lo posible para que no descuiden sus estudios.
Desafortunadamente no se le ha podido brindar alimentación durante las horas que permanecen en el centro. Hay en el centro, niños de cierta edad que aparentan menos, debido a que no tienen un buen desarrollo, precisamente por la falta de una buena alimentación.
LAS LABORES COTIDIANAS DE LOS NIÑOS
Desde la fecha en que se estableció este centro, han salido algunos niños que se han dedicado a la artesanía para la venta, pero como hobbie, ya que por ser menores de edad en ninguna empresa dedicada a la fabricación de artesanías se le va a dar trabajo.
Hoy en día, muy alegres realizan sus labores escolares, otros quizás un poco sorprendido por las fotos que le tomaban se limitaban observar a ese fotógrafo que recogía cada movimiento con detenimiento. Durante el tiempo que realizaban la calistenia, se escuchaba un sonido gracioso, flip, flip...., eran las sandalias de una niña, que quizás no tenía un uniforme escolar que ponerse aquel día, y con el entusiasmo de querer aprender fue a recibir sus clases en particular. Habían varios que le acompañaban en la misma situación.
Lo bueno es que a pesar de las limitaciones que cada uno tiene, estos niños no pierden el entusiasmo por querer superarse, claro que con el apoyo de aquellos encargados de enseñarle, los que realizan su labor con amor, y casi sin recibir nada a cambio.
LAS COLABORACIONES Y LA IMPORTANCIA
Este centro está siendo apoyado por la Embajada de Ecuador en Panamá, la UNICEF, y en algunas ocasiones el Ministerio de Educación. A partir de este año se constituyó como una fundación educativa. |