En un rincón de nuestra nación, la música se alineaba con el ritmo para crear emoción durante la presentación de la Gira 2006 por América Latina, de Música y Danza Tradicional de Corea Ari-Corea.
Cada uno de los tambores ceremoniales, nota característica de la noche, vibraba con la maestría de los intérpretes de la mejor representación de la cultura tradicional coreana en los últimos tiempos.
Retumbo tras retumbo se escuchaban hasta estremecer los cimientos del Teatro Nacional y los corazones de los asistentes a esta presentación dinámica.
NO MUERE
Es un tributo moderno a las artes tradicionales coreanas, traducida en canciones, bailes, poongmul y música instrumental que demuestran la esencia de una nación y el provenir de la futuras generaciones.
Danzas tradicionales como el Baile con máscaras (Tal Chum) o el baile de la nobleza Seonbi Chum (Hanryang Mu) contaban una historia entre sonidos como aquel que narra la vida pasada, presente y futura de un pueblo.
Una balada cantada de manera magistral dio paso al canto de los que alguna vez forjaron las bases de una nación pujante, debido a que, según su tradición, puede ser interpretada por cualquier persona sin importar su clase, este es cántico folclórico Minyo, que hizo estragos con los sentimientos de los ciudadanos coreanos que no pudieron más que premiar con aplausos. Entre una variedad de instrumentos tradicionales, llegó el momento del colorido de la noche con representaciones de los bailes Buna giratorio y Sangmo giratoria, que al ritmo de tambor envolvían a cientos de personas que abarrotaron esta presentación.