El presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, ha admitido que los árbitros han estado bajo una presión muy fuerte en los 56 partidos disputados hasta el momento en el Mundial de Alemania, pero ha prometido que, a partir de ahora, su conducta será ejemplar.
Blatter dijo estar convencido de que los árbitros volverán "a ser de primera clase".
Los árbitros no estuvieron a la altura de las presiones psicológicas y "estuvieron sometidos a una gran presión desde fuera y desde dentro", comentó el dirigente. Agregó que, posiblemente, contribuyó a esta situación que los 21 árbitros y sus asistentes en el Mundial no dispusieran de suficiente espacio en su cuartel general en la ciudad de Fráncfort.