Cinco internos del centro penitenciario La Joya, fueron sorprendidos cuando construían un túnel, y para tales fines confundían los ruidos de la excavación con los cantos evangélicos que se registraban a un costado del lugar.
Los internos de la celda No. 9 que planeaban la fuga, lograron con un recluso de confianza tener los sacos para esconder la tierra que sacaban con platinas y otros objetos filosos del enorme agujero.
El Director de Sistema Penitenciario, Carlos Landero, dijo que el cocinero confesó haber proporcionado 50 sacos vacíos de harina que fueron llenados con la tierra extraída de la perforación de 7 pies de largo. Los presos excavaban de noche mientras otros realizaban cantos y alabanzas evangélicas.