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Campesinos indígenas residentes en cuatro comunidades situadas en las montañas de Changuinola están dispuestos a cualquier medida para conservar unas mil hectáreas de tierras que habitan y cultivan desde hace más de medio siglo.
Los campesinos, algunos pintados de rojo y otros con pañuelos en la cabeza, están armados con machetes, lanzas y hasta armas de fuego y han construido un total de 25 trampas mortales en diferentes trochas de las montañas aledañas a los potreros existentes.
Martín Roock, dirigente y miembro de la Coordinadora Provincial de Bocas del Toro, destacó que una empresa ganadera reclama la propiedad de esos terrenos para crianza de ganado y búfalos. |