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Algo admirable de los colectivos políticos ideológicos es su militancia abierta y el trabajo coordinado en favor de la comunidad. El Partido Revolucionario Democrático (PRD), fundado en 1979 por el general Omar Torrijos Herrera, nació con el objetivo de consolidar el desarrollo social - económico del pueblo panameño. Igualmente, fue con esta organización que se impulsa un legado nacionalista en rescate de la soberanía, algo notorio del "proceso revolucionario" impulsado por los militares. Hoy, a mediados del 2001, esta fuerza política mantiene el récord de mayor grupo partidista con unos 325 mil adherentes, además del control de la Asamblea Legislativa. Con todo el revuelo de lo malo de la dictadura, el PRD sigue siendo influyente en Panamá. Después de perder el poder en 1989, el Partido Revolucionario Democrático renació de las cenizas. Con claros indicios de renovación política, este grupo supo aportar ideas nuevas y transformarse de brazo ideológico de la dictadura militar en el más "democrático" de los partidos políticos panameños, al permitir en sus estatutos las elecciones primarias internas, a similitud de las fuerzas democráticas partidistas en Estados Unidos, Europa y algunos países latinoamericanos. En 1993, fue el PRD que eligió por primarias a su candidato, el cual luego triunfó en mayo de 1994.
Quizás el liderazgo de sus cuadros políticos es lo más notorio de los dirigentes del PRD de los tiempos de antaño y del presente. Empero, el PRD se encuentra con que las consecuencias de una mala dirección política, producto de imponer reformas constitucionales para una reelección presidencial, lleva a la ciudadanía a rechazar el estilo semi-autoritario de mandato, provocando que esta fuerza política deje nuevamente el Ejecutivo en agosto de 1999.
Después de Ernesto Pérez Balladares, el PRD promueve la postulación de Martín Torrijos para salvar las elecciones de 1999; algo imposible por la repulsión ciudadana ante la reelección. El "Hijo del General" no puede lograr convencer al resto de los votantes y gente independiente. Pareciera ser que el PRD pierde la magia del liderazgo en su nuevo dirigente máximo.
Nada es monolítico. Ni siquiera el PRD puede implementar el dictamen de la famosa "Línea", en donde el plan general de un comité político directivo puede determinar obligaciones claras a sus copartidarios y adherentes. Aunque el partido de Omar es el más fuerte en la actualidad, y a pesar que las encuestas reflejan a un Martín Torrijos arriba de las preferencias populares para ganar los comicios en el 2004, un grupo de personas a lo interno del colectivo discrepa con la jefatura política del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Incluso, han empezado a respaldar a un candidato "en la sombra": el alcalde capitalino Juan Carlos Navarro.
Para nadie es un secreto que el frente empresarial del PRD, sectores acomodados de la clase media beneficiada por el "proceso revolucionario", simpatizan con Juan Carlos Navarro. Empero, el alcalde necesita mucho tiempo para intentar tomar una postulación presidencial en este grupo, a sabiendas que el 70% de las bases del colectivo tiene preferencia por Martín Torrijos. Tiene dos años aún para darse a conocer. No simpatizamos con el PRD por diversas razones. Pero hay que admitir que este colectivo puede generar al próximo presidente de Panamá en el 2004, debido a que la gente independiente, que es la gran mayoría de los ciudadanos aptos para votar, castigará con el rechazo popular al gobierno arnulfista y sus errores en la administración de la cosa pública. Entre el 2002 y el 2003, el PRD debe realizar sus convencionales, además de las primarias internas electorales para postular presidente del país. |