|
Incheon, República de Corea: Varios empresarios panameños y delegados comerciales istmeños arriban a la mayor terminal aérea del Continente Asiático. Los latinoamericanos se quedan asombrados por la avanzada estación de vuelos internacionales. Tan solo a horas de ser abierto en la mañana del 27 de marzo del 2001, el Aeropuerto de Incheon está listo para un reto de proporciones colosales, recibir a los millares de espectadores deportivos, periodistas y aficionados de todo el globo terráqueo que acudirán a la Copa del Mundo de Fútbol Corea-Japón 2002.
Como nos relatan algunos medios extranjeros, el "Mundial" ya comienza su cuenta regresiva, pero se hacen las previsiones conjuntas entre coreanos y japoneses para evitar problemas de saturación de viajes entre los estadios. Incheon se ha de convertir en un centro de llegada de pasajeros de Europa, Asia y América. Y una prueba de fuego fue la Copa de Confederaciones que se efectuó hace poco en las dos sedes de la Copa. Entre mayo 31 a junio 20 de 2002, Corea y Japón serán los anfitriones de la fiesta mayor del fútbol mundial. Ambas naciones tienen 365 días para prepararse para el Mundial de Fútbol: tableros electrónicos por la calle comenzaron el conteo regresivo para el día del primer partido.
En el caso de la República de Corea (o Corea del Sur), allá los ciudadanos de este país asiático empiezan a contagiarse de la fiebre del fútbol. Las macetas de flores que adornan las calles han sido reemplazadas por balones, y las paredes se llenan de carteles. El personal, por otra parte, no será ningún problema: mientras que los europeos se quejan de la falta de voluntarios para sus campeonatos, en Seúl los organizadores han tenido que rechazar miles de solicitudes.
Todavía hay problemas por resolver. Corea del Sur tendrá que invertir al menos US$2 mil millones en la construcción de diez nuevos estadios; sin embargo, hasta ahora sólo tres han sido terminados. Por otra parte, Chung Mong-Joon, el jefe del comité organizador surcoreano, dijo que es necesario aumentar el número de vuelos internacionales entre los dos países anfitriones, especialmente entre las ciudades sede. Otros analistas sugieren que los visitantes podrían confundirse en un país en el que muy poca gente habla inglés, incluso en las ciudades más turísticas.
La República de Corea es una de las potencias asiáticas emergentes. Tiene una extensión territorial de 99 mil 392 kilómetros cuadrados. Esta nación la habitan unos 47 millones de personas. El pueblo coreano vive una reestructuración económica debido a la recesión financiera global, pero eso no impide que las grandes transnacionales (Chaebol) mantengan su influencia en la industria automotriz, la fabricación de barcos, producción energética, electrodomésticos, banca y demás áreas productivas. Hyundai, Daewoo y LG son ejemplos evidentes.
De seguro, Corea del Sur aprovechará al máximo la publicidad de la Copa de Fútbol, una "Oportunidad Dorada" de promocionar a este país como la Puerta de Entrada al Lejano Oriente. Para muchas ciudades, el Mundial representa una oportunidad de promover el turismo y generar entradas económicas. Daegu, por ejemplo, estrenó su nuevo estadio, con una capacidad de 70,000 personas. Alrededor de 2 millones de habitantes viven en la ciudad. Su alcalde, Shyn Dong-Soo, dijo estar muy entusiasmado por esta gran oportunidad y que espera más de 100.000 turistas. Shyn planea promover los templos budistas en la zona y convertir la industria tradicional textil en un centro de la moda. |