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CULTURA
Blades:
Para fusionar hay que partir de la raiz y evolucionar

Carlos del Amo
EFE
Rubén
Blades mezcla en Tiempos, su nuevo disco, los
ritmos tradicionales caribeños con el flamenco, lo árabe
y la música clásica. Y es que el músico
panameño se lo puede permitir, porque ha bebido de la
más pura tradición, y como el mismo dice para
fusionar hay que partir de la raíz y evolucionar.
Tiempos no es un trabajo comercial, más
bien es un trabajo difícil, pero siempre desde el punto
de vista de las radiofórmulas y las disqueras, lo que
no quiere decir que no tenga una respuesta comercial buena, ya
que la gente acepta la música bien hecha, bien tocada
e interpretada con sinceridad, dice el músico
a EFE.
Rubén Blades asegura que este disco no lo hizo, sino
que lo parí, porque fue una labor de mucho tiempo y con
muchas interrupciones.
En estos dos años, me he divorciado y he tenido
problemas con mi partido (Movimiento Papa Egoro), tras perder
las elecciones. Se revisaron textos míos y de Rómulo
Castro que en un principio iban a ir en el disco y que luego
se quedaron fuera. Como resultado yo creo que ha salido un álbum
honesto, agrega.
El músico panameño considera que su nuevo trabajo
es un tanto melancólico, pero no derrotista o pesimista,
sino reflexivo. Vivo un momento personal sabroso y quizá
este disco sea una especie de balance de mi carrera musical.
Hasta el momento, en todos mis álbumes había sido
el narrador, pero en éste también soy protagonista.
Tiempos, que saldrá a la venta en
España el próximo lunes, es el disco de la madurez
del creador del archiconocido Pedro Navaja
y miembro de la popular Fania Records, en él hay ciertas
influencias flamencas y árabes, y gracias a su nuevo grupo
Editus, una banda con una gran formación
clásica y tradicional, también se aprecian
referencias a la música clásica y sinfónica.
Buscamos una forma de integrar géneros sin tener
que caer en la separación de los mismos. Y es que cada
género se define por sus antecedentes. Creo que lo que
hemos conseguido es que la formación clásica del
grupo esté presente en cada texto, lo que permite que
cada una de las músicas se extienda emocionalmente con
el impacto de la letra, afirma.
Blades dice orgulloso que la gente que ha escuchado el disco
en directo lo ha recibido de forma positiva y ha sentido
ganas de llorar, pero no de pena, sino de emoción, y conseguir
eso es difícil. Realmente es como la banda sonora de un
película, porque tiene un cierto sentido cinematográfico.
El compositor panameño continúa aquí
su proyecto iniciado con La rosa de los vientos,
que es crear música desde América, para América
y todo el resto del planeta, que describa la fuerza de nuestros
ritmos e instrumentos y a la vez, dice, estamos
arañando el asunto del mestizaje y vamos a ir todavía
más allá, quizá siendo hasta un poco minimalistas.
El problema que atraviesa ahora el mestizaje es que
mucho grupos noveles comienzan a mezclar sin conocer la raíz,
para fusionar hay que partir de la raíz y evolucionar,
no empezar fusionando, ya que eso les convierte en una especie
de chicle que solo deja buen sabor de boca al principio y enseguida
se acaba, señala.
Rubén Blades está encantado de poder ayudar a lo
grupos que empiezan, hay que dar comida y espacio a los
demás, y cree que internet es el principio
de la desaparición de las discográficas.
Vamos a tener la música en casa a la carta, y
aunque ahora hay problemas con los derechos de autor, que es
de lo que vivimos los artistas, para nosotros es muy importante
que se no escuche, asegura.
Además de músico y ganador de un Grammy, Blades
es licenciado en Derecho, político y también actor.
Tras su participación en el último filme de Tim
Robbins, The Cradlewild Rock, acaba de terminar
el rodaje de All the pretty horses, a las órdenes
del también actor Billy Bob Thornton, junto a Matt Damon
y Penélope Cruz.
Y aunque le han pedido su colaboración en una serie
de televisión, lo ha rechazado para dedicarse a la música,
ya que comienza una gira europea de conciertos, con su grupo
Editus, que les llevará en julio a las
ciudades españolas de Madrid, Málaga, Barcelona,
Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas y Huesca.
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Tiempos
no es un trabajo comercial, más bien es un trabajo
difícil, pero siempre desde el punto de vista de las radiofórmulas
y las disqueras, lo que no quiere decir que no tenga una respuesta
comercial buena, ya que la gente acepta la música bien
hecha, bien tocada e interpretada con sinceridad,
dice el músico a EFE.
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