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Viva la familia  |
El mes de junio es considerado por muchas organizaciones en todo el mundo como el mes de la familia. El tercer domingo de este mes, este 15 de junio es el Día del Padre, celebración que con los años se ha ido fortaleciendo por encima de las situaciones negativas que a veces encierran a la paternidad responsable de los latinoamericanos. Cada día los hijos estamos entendiendo que se hace necesario "honrar a padre y a madre", para que nos vaya bien todos los días de nuestra vida, aún por encima de los errores de éstos. Se trata de dar un salto sobre las circunstancias naturales y dar cabida a un espíritu de perdón, o dicho en buen panameño, de borrón y cuenta nueva, aunque la anterior cuenta sea incalculable. Lo importante es tener paz y darle una segunda oportunidad a los padres que están huérfanos del cariño de sus hijos.
Como hijos no estamos en la capacidad de juzgar a nuestros padres por sus errores, porque simplemente no es el papel que nos corresponde y no sabemos las circunstancias en las que se dieron los hechos. Además, los padres copian patrones de los abuelos y alguien debe cortar de raíz con la herencia negativa y empezar con una generación triunfadora; entonces nunca digas: nunca.
Para dar ese trascendental paso primero debemos hacer memoria de las fortalezas y debilidades de la historia de nuestros padres, analizar qué aspectos positivos y negativos heredamos de ellos y cómo se formó nuestra personalidad a su paso por la lactancia, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, etc. También debemos tener presente quiénes han tenido una influencia marcada en la formación de mi personalidad tales como padres, abuelos, tíos, maestros, vecinos, compañeros de escuela o de trabajo o cualquier experiencia positiva o negativa que nos haya dado una lección... "toda ayuda, a quien ama a Dios".
SIENTETE ORGULLOSO DE TUS RAICES
Joaquín Díaz Mármol, mi padre de temperamento sanguíneo- colérico, nació el 19 de abril de 1949 en Puerto Escondido, Córdoba, Colombia, una pintoresca localidad rural del Caribe colombiano donde nunca falta el "bocachico" (pescado de agua dulce), el arroz con coco, el vallenato y la vida en familia.
Mi madre, Inocencia Aguilar Aguilar, de una personalidad flemática-melancólica, nació el 28 de julio de 1948 en El Naranjal del Cristo de Aguadulce en la Provincia de Coclé en una numerosa familia compuesta por hoy agricultores, carpinteros, albañiles, especialistas de la salud y autodidactas reconocidos. De esta típica campiña interiorana nunca olvido el guandú verde o seco, bollos de maíz nuevo o viejo, gallina de patio guisada, las Navidades sencillas y alegres en unidad familiar.
Lo importante de todo esto, compatriotas del centenario, es que en familia se viven penas y alegrías, triunfos y derrotas, anhelos y frustraciones; pero se vive y debemos volver a nuestros valores, compartir tiempo de calidad, comer juntos, hablar juntos, valorarnos más para que se cumpla el "slogan" que dice que: "La familia que reza unida, permanece unida". |