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Miembros del SINAPROC tuvieron quehacer, ya que con la ayuda de motosierras cortaron varios árboles que cayeron al suelo, por los fuertes vientos y las lluvias del día de ayer.  |
Unas 60 personas afectadas, caídas de árboles, voladura de techos y la suspensión del fluido eléctrico, fue el resultado de las fuertes lluvias acompañadas de vientos de 20 a 27 nudos registrados en la mañana de ayer, informó el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
En el sector de El Valle de Urracá, la casa B-33 sufrió daños por la caída de un muro de contención. En la calle Turín, en Samaria, la caída de un árbol afectó el servicio del tendido eléctrico. Igual situación se produjo en la calle segunda de la barriada Las Praderas y en Villa Zaita.
En tanto, tremendo susto se llevó ayer la familia Rodríguez con el fuerte aguacero que se registro a las 1:30 de la tarde, cuando un gran árbol cayo en medio de su patio de la casa 302-15 en Nuevo Veranillo, San Miguelito.
Mientras en el sector 2 de Cabuya y en Las Mañanitas, también se desplomaron varios árboles. En el corregimiento de Pedregal, la residencia No.30 de la barriada La Florida sufrió voladura de techos y en Villa Cecilia se desbordó la quebrada, ocasionando daño a tres viviendas.
En Panamá Oeste, también hubo daños. En la barriada San Nicolás Solano, la caída de un palo de guaba afectó la casa No.29-14.
En la ciudad capital también se dieron inundaciones. Llegar a la escuela se convirtió en una odisea para muchos de los niños que esperaban ir tranquilamente a sus clases de ayer en el turno de la tarde, y es que las fuertes lluvias inundaron los alrededores de la Escuela República de Venezuela.
Aunque varios niños se armaron de fuerza y enfrentaron las aguas. Tal como si fuese una película, doblaban sus pantalones, se quitaban zapatos y medias; tratando de atravesar el río que invadía las calles.
Fue impresionante ver como dos hermanitos se cruzaban en medio del agua para llegar a la escuela, mientras que el agua le tapada hasta la cintura y a su hermano pequeño hasta el pecho. Lo peor es que dos policías que se encontraban en la sub-estación de un costado no se inmutaron en ayudarlos. |