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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo, miro la brusca en el ojo ajeno, y no la viga en el mío
¡Qué facil es criticar! Con ligereza escandalosa nos apuramos a señalar los errores de los demás, sus malas decisiones (o las que nosotros creemos que son malas), sus gustos y hasta vemos las manchas en sus triunfos. Pero a la hora analizar nuestras fallas, nuestras limitaciones y pésimas acciones, somos blandos y nos disculpamos. Eso demuestra una falta de empatía tremenda. Nos limita como personas, y como ciudadanos. Nos hace malos vecinos, malos hijos, hermanos y padres. Es menester un cambio de actitud. Por el bien de nuestras familias y de la comunidad en general, que necesita hombres y mujeres maduros, que sepan aprender de sus errores para echar hacia adelante.
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