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SIN COMPROMISO Grandes y pequeños

Amett Pérez K.
Crítica en Línea
Para muchos resulta una tarea un poco difícil el hecho de buscar los errores que comenten ciertas personas, porque no lo hacen con frecuencia, pero no se puede decir lo mismo de la gente de la Equus, porque son tan seguidos que se ha hecho una costumbre; y lo raro es que acierten. Sin embargo, el gran problema que tiene la empresa operadora del hipódromo no solamente estriba en que las principales decisiones que toma vienen de afuera, sino también que la persona más activa o que "más trabaja" dentro del hipódromo, es la que menos sabe de hípica por decir lo menos, ya que como me aseguró alguien que conoce bien las "entrañas del monstruo", los demás están allí por ganarse un sueldazo, porque según la fuente, no hacen nada de nada... para mejorar la hípica. Es más, dicha persona, fue sumamente contundente al decirme que "ellos no le pagan ese billetón para pensar, sino más para obedecer", lo cual de ser cierto es preocupante para los que queremos que la hípica resurja desde las "cenizas como el ave Fénix, donde prácticamente se encuentra, pero también debe ser decepcionante que el gerente del HPR, quien años atrás, a través de un micrófono sabía qué era lo que se tenía que hacer para que la hípica fuera próspera, incluso decía a diario, como si se tratara de una poesía, que en las carreras donde aparecían catorce ejemplares inscritos, sencillamente había que dividir los lotes y se acababa el problema, pero ahora no sabemos si es que del extranjero le ordenan por E-mail, fax, o teléfono celular, que haga lo mismo o peor de lo que tanto combatió durante la última administración hípica cuando el hipódromo estaba en manos gubernamentales o en eso puede decidir por sí mismo. Independientemente de lo que nos dijo aquella persona, que fue bastante, sobre lo que tienen que hacer o no los "caciques" de la Equus, no tenemos la mínima duda que cada vez la empresa ratifica su incapacidad para administrar con eficiencia el hipódromo, porque al fin y al cabo, tanto los que toman decisiones como los que no, poco o nada hacen; por lo tanto son responsables, unos por acción y otros por omisión.
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Independiente- mente de lo que nos dijo aquella persona, que fue bastante, sobre lo que tienen que hacer o no los "caciques" de la Equus, no tenemos la mínima duda que cada vez la empresa ratifica su incapacidad para administrar con eficiencia el hipódromo, porque al fin y al cabo, tanto los que toman decisiones como los que no, poco o nada hacen; por lo tanto son responsables, unos por acción y otros por omisión.

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