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CUARTILLAS
Tregua
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
Los que leen
mi columna las tres veces que sale a la semana, se habrán
percatado que durante un mes no hice ningún comentario
sobre el gobierno de doña Mireya.
Eso fue de exprofeso, con toda la intención de dar
una "tregua" a la administración actual. Y para
que las malas lenguas de amigos y hasta familiares, no siguieran
acusándome de "saboteador" de la Democracia.
Y durante todo un mes escribí sobre importantes temas
sociológicos, que a lo mejor interesan mucho más
a mis lectores, que referirme a la politiquería barata
que campea en Panamá: tanto del lado de oposición
como del mismo gobierno.
Así que yo no soy responsable que la imagen de la administración
arnulfista (mireyista, mejor dicho), se vaya ido al piso en una
encuesta divulgada en El Panamá América. De que
tiene mala imagen, es algo que perciben muchos panameños,
y no una invención mía...
Lo que sucede es que mucha gente no se ha percatado que estamos
en Democracia. Y el papel de los periodistas de opinión
es evaluar la labor de los gobernantes, sin pensar que hay que
tumbar la dictadura, ni atacar a los militares narcotraficantes,
como una obligada misión periodística.
Esta es la misma manera de pensar del comentarista Luis Pimental,
según me lo aseguró hace unos días. "Ahora
cada uno tiene derecho a opinar como quiera, porque eso es vivir
en Democracia", dijo Pimentel.
Creo que fui una de las primeras personas que captó
la decepción que inunda a muchos panameños pobres,
que incluso votaron por Mireya. Dentro de tres meses se cumplirá
un año de este gobierno, y realmente poco ha hecho por
"gobernar para los pobres".
Nadie duda que doña Mireya tenga la buena fe de ayudar
a los necesitados de este país. Pero su gobierno no está
dando solución a los enormes problemas de la nación.
Todo parece centrarse en "darle un mordisco" al
Fondo Monetario, a las acciones de la telefónica y a la
luz eléctrica. Me pregunto: ¿Para qué querían
el gobierno, si no tenán un programa efectivo para combatir
la pobreza? ¿Fue pura propaganda política esos
discursos? ¿O es que una cosa es hablar y otra trabajar?.
Nadie me convence que la pobreza acabará en Panamá
o disminuirá, haciendo caminos de penetración (que
siempre se han hecho, dicho sea de paso), o inaugurando alguna
granja "sostenible" de vez en cuando.
Menos se aliviará la pobreza dándole casa a
pobres mala-pagas (si no tienen un trabajo permanente, ¿cómo
van a pagar los cuartos?).
Cuando uno promete mucho a la gente y no cumple, después
le pasan la "factura". Eso lo sabe cualquier persona
en Panamá.
Además debo decir que no me agrada que doña
Mireya imite al Toro, haciendo viajes que no producen nada para
mejorar la pobreza y la miseria del pueblo panameño. (Las
lujosas comitivas pagadas con nuestros impuestos molestaron antes
y ahora también, doña Mireya).
Por suerte yo no dependo de un puestecito del gobierno, y
puedo decir lo que quiero sin temor a que me boten (como hizo
la dictadura y ahora también ocurre). Por eso no puedo
callarme y debo decir las cosas que muchos arnulfistas ya comentan
"en silencio".
Y por eso seguiré comentando lo que escucho de gente
humilde, de panameños trabajadores, de personas que esperaban
mucho más de doña Mireya y su gobierno.
Creo que estamos a tiempo de corregir errores. Que boten a
los que no dan la talla, y encuentren soluciones novedosas y
efectivas para combatir la pobreza. (Sean "creativos"
y no "copiones").
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