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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo,
no le doy gracias a Dios todos los días
Despertarse.
Entrar al baño para desembarazarse de las bacterias y
el viejo sudor. Vestirse. Desayunar. Lanzarse a la calle a buscar
el pan, a veces honradamente, otras con toda la intención
de timar a la gente.
Con esos verbos comienza y termina el día.
Y nunca Dios (o la idea que sea que tengamos del Ser Supremo)
aparece en la agenda.
Pocos rezan. Pocos dan gracias por la vida, por la oportunidad
de respirar, por la oportunidad de pensar y crear mecanismos
para sobrevivir... Gracias porque no estamos peor.
Y nadie pide a Dios justicia (o la fuerza para conseguirla)
ni energía para construir una mejor sociedad.
Dios ha muerto para muchos panameños.
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