|
TEMAS DE ACTUALIDAD
Encrucijada
Fatal

Fermín Agudo Atencio
Colaborador
Mucho se ha
hablado de las zonas rojas en la ciudad de Santiago de Veraguas.
Para disipar las dudas y recoger información de primera
mano, alisté mis valijas y realicé un viaje a la
otrora ciudad señorial, cuna de caballeros de ilustre
prosapia. Ya en el hotel, me despojé de la tendencia habitual
de descansar y observar lo que descarga la televisión
y me dispuse a dar una vuelta por las estrechas callejas del
vecindario; en franco anonimato de un ser insignificante. Sinceramente,
no sé qué se propone un número mayúsculo
de jóvenes de mi ciudad natal. Con ansiedad insisten en
conducir el automóvil de la vida, viendo sólo por
el espejo retrovisor. Y así, ya tienen como vecinos el
siniestro que los ha aprisionado en sus garras despiadadas. Ellos
ni cortos ni perezosos, se han fugado con el relajo y han contraído
nupcias con él, para acostarse en la alcoba horrenda de
la corrupción maldita. Es el pacto solemne que suscribe
la picardía con la perniciosa bajeza.
Jamás pensé que el traje inmaculado que lucía
la ciudad con orgullo, este grupo, lo iba arrojar con enfado
e indiferencia al fondo nauseabundo de la cloaca. Y eso atormenta
y estrangula mi pensamiento. Cuando un pueblo pierde su real
identidad y otros patrones foráneos de índole denigrantes
se enseñorean en sus calles, hemos claudicado ante la
decencia y lo absurdo, extiende sus tentáculos macabros
en persecución incesante de los últimos mecenas
de la urbanidad. Aún continuo sin comprender lo que acontece
en la híbrida metrópoli provincial, donde podemos
segregar con facilidad, lo urbano de lo rural que se armonizan
en una exótica convivencia cotidiana.
Creo que estos adolescentes, todavía están en
la etapa donde se pueden inmunizar de las emanaciones que turban
los cerebros afectados por el vicio. Como en todas partes del
país, del conjunto universo de estudiantes que ingresan
a los planteles, muchos desertan por razones desemejantes y caen
al océano agitado de la tentación en perspectiva
diáfana de una declinación pronunciada. Los padres
han perdido el rol histórico, dejando echar ancla al anestésico
sueño invernal que se engalana en los hogares de hoy,
con mando y jurisdicción. Muchachos adiestrados por el
destino para salir por la puerta falsa del complejo edificio
que llamamos vida. No avalo la actitud de algunos dueños
de sitios de diversión, donde se exhiben en la pantalla
chica, insidiosas películas porno, abriendo aún
más el compás de una degeneración peligrosa.
¡Por amor a Dios, hay que cambiar! Esto no fue lo que desearon
nuestros abuelos y padres para esta generación, tampoco:
Manuel E. Amador, Fidedigno Díaz y Caballero, Mario Riera,
Changmarín, Herrerabarría, Luis Fábrega,
para mencionar algunos; intelectuales de estatura cimera y de
impecable trayectoria. Ser hombre es ser consciente y ser responsable.
|
 |
|
|
|