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Lo curioso de ayer en la subida de calle 17 es que el ciudadano que recogió la boa nunca soltó el diario Crítica de sus manos.  |
¿De dónde salió? Se preguntaron ayer decenas de transeúntes que vieron arrastrarse ayer en plena calle 17 a una pequeña boa de casi tres pies de largo. Nadie lo sabe aún, pero lo cierto es que causó asombro entre los que se encontraban presentes porque sólo se escuchó el grito de las mujeres alarmadas: "¡Ahhh, una culebra...!".
El reptil, que se imaginó estar en su hábitat, se dio cuenta en pocos minutos que estaba en plena selva de cemento al sentir el gran peso de las llantas de un vehículo que casi acabó con su existencia, hasta que un curioso la levantó de la calle.
La gente, que se reunió para ver al pequeño ofidio, se preguntó si la presencia del animalito obedecía a la existencia de la gran cantidad de ratas que viven en las alcantarillas y también si existía la posibilidad de que esta culebra no esté sola y en su lugar, esté por ahí su mamá. Lo curioso de ayer en la subida de calle 17 es que el ciudadano que recogió la boa nunca soltó el diario Crítica de sus manos. |