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  OPINION

TEMAS DE ACTUALIDAD
Erase una vez, las vocaciones

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Raymundo A. Moorr W.
Colaborador

Maestros, médicos, curas... Hubo una vez cuando cada uno de estos profesionales representaba la figura más importante dentro de la comunidad. La visita de cualquiera de ellos a una casa, significaba una de las siguientes tres cosas: a) el estudiante acusaba algún problema dentro del marco del proceso enseñanza-aprendizaje; b) al paciente había que darle un seguimiento más de cerca sin exponerlo a los riesgos de la calle; o, c) las relaciones conyugales estaban "por el piso", y había la necesidad de que la pareja fuera poniendo los puntos sobre las íes.

Lamentablemente esas visitas domésticas ya no se realizan, salvo en los tiempos de elecciones cuando lo que se busca son los votos.

Pero, ¿qué movía a esos hombres y mujeres a "cerrar sus despachos" para salir a la calle para encontrarse, cara a cara, con el problema? ¿Por qué no se conformaban con saber que ya habían cumplido con su deber durante las horas laborables a ellos señalado? ¿Cuál es su interés en que las cosas marcharan como debían de marchar?

¡VOCACION! Simplemente el deseo y la satisfacción, de saber que el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación que ponían en su trabajo, dieran los frutos esperados. El dinero podía venir después (¡y sí que lo necesitaban!) ...lo importante para ellos era, sin embargo, poder transmitir conocimiento, brindar salud y procurar bienestar.

No tienen que creerme, pero un muchacho de tercer grado de antaño (años 50-60), podía fácilmente efectuar cálculos matemáticos mentales tan rápido como hoy lo hace un universitario asistido por una calculadora. Es más, un estudiante de sexto grado de aquel entonces podía, sin exagerar, impartir clases a los grados más bajos de hoy, sin ningún problema, sólo que los muchachos de hoy no "aguantarían el tren de estudio" a que lo sometería ese estudiante de sexto grado de ayer. ¿Cuál es la clave, o la razón, de esta diferencia? Sencillamente porque antes, educar se hacía primero por vocación, y luego por la compensación pecuniaria. Lo mismo es válido para el médico de ayer para quien la salud de la población no se medía en términos de una medicina curativa, sino mediante la práctica de la medicina preventiva. El médico de aquel entonces conocía la dolencia de casi toda la población, porque eran pocos los enfermos que acudían a su consultorio... (y no estoy refiriéndome a esa parte de la historia patria cuando en el país vivía cuanta epidemia existía). Y qué hablar de los curas... Los hombres de Dios de esa época eran los confesores de oficio de la comunidad religiosa (y no religiosa en gran medida), y su palabra "amonestativa" transmitía la autoridad eclesiástica que cada caso demandaba... Eran tiempos cuando no hacía falta hablar de solidaridad, porque esto se practicaba de una manera sencilla, sincera y constante. Las vocaciones, como los valores, son cualidades que el tiempo se ha encargado de sustituir con otros conceptos. No obstante, consuela saber que entre nosotros todavía hay resabios de esa buena gente sobre quienes las críticas dañinas, cargadas de sorna, no encuentran asidero.

 

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