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Ejemplos sobran. Podríamos empezar por los políticos, quienes anteponen sus propios intereses y los de su partido político, a los de la comunidad. Por eso la nación panameña no despeja, y en el mejor de los sentidos, estamos estacionados en el mismo sitio que hace 60 años.
Por eso también cuando cambian los gobiernos cambian los planes, y a los proyectos que inició uno, no se les da continuidad; nada más porque no hay un proyecto nacional, y no lo hay porque a nadie le interesa diseñarlo. Si lo hacen, no podrán llevar adelante sus planes egoístas.
Pero los ejemplos también se encuentran en el plano particular, ya que los jóvenes no están interesados en el estudio, ni lo adultos en trabajar dignamente y con empeño. Al quedarse en el plano de la mediocridad, el país se mantiene en el mismo nivel: todos inmerso en el lodo de la nada y la mentira. |