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Sembrar correctamente, y en las zonas adecuadas según el rubro, puede favorecer la producción y cuidar de la ecología de la región y favorecer las próximas siembras. Foto Arechivo  |
Si observamos un ecosistema natural, por ejemplo un bosque, veremos que en el conviven numerosas especies, las cuales ocupan diferentes estratos en altura, tienen raíces que ahondan en el suelo a diversas profundidades y presentan distintas necesidades en nutrientes, agua y otras condiciones ambientales.
Esta diversidad es muy importante para el funcionamiento del ecosistema, pues permite un aprovechamiento óptimo de los diferentes recursos que tiene a su disposición, tales como el suelo, el agua, el espacio o la luz.
En los ecosistemas agrarios, por el contrario, tendemos a simplificar, manteniendo unas pocas especies objeto de cultivo. Esta simplificación acarrea diversos problemas:
Todas las plantas necesitan los mismos nutrientes y en el mismo momento, de forma que unos resultarán escasos mientras otros se encontrarán en exceso. Las plagas y enfermedades que afecten al cultivo encontrarán un sustrato ótimo para su desarrollo.
Con el fin de evitar estos inconvenientes y mejorar nuestra producción a la vez que reducimos los aportes externos, debemos aumentar la biodiversidad de nuestro agroecosistema. Para ello disponemos de las técnicas que se indican a continuación, las cuales debemos utilizarlas conjuntamente para conseguir los mejores resultados.
1. ROTACION DE CULTIVOS
Las rotaciones de cultivos permiten introducir la biodiversidad en el tiempo. Su práctica es indispensable para mantener la fertilidad de los suelos y evitar los problemas fitosanitarios y de plantas adventicias que pueden suponer la reiteración de determinados cultivos en una parcela.
Algunas normas a tener en cuenta al planificar una rotación de cultivos son las siguientes:
Suceder plantas con sistemas radicales y exigencias distintos. Alternar plantas de familias distintas. Favorecer o evitar ciertos cultivos precedentes. Introducir abonos verdes y leguminosas.Un modelo de rotación de cultivos de huerta de tres años puede seguir el siguiente modelo: Se encabeza por cultivos exigentes en matera orgánica poco descompuesta: coles, tomate, pimiento, pepino, ... Cultivo de leguminosas y hortalizas de hoja con exigencias medias en materia orgánica, pero bastante descompuesta: guisantes, habas, lechuga, espinaca, 3.Plantas poco exigentes, que prefieren materia orgánica muy descompuesta, de raíz: zanahoria, rábano, remolacha, cebolla, ajo, ... Asociaciones de cultivos.
La asociación de cultivos introduce la biodiversidad en el espacio, mediante el cultivo de dos o más especies diferentes en la misma parcela, de forma que se beneficien mutuamente o que se beneficie una de ellas sin verse afectada la otra.
Para la elección de las plantas de la asociación buscaremos que estas cumplan bbblas circunstancias siguientes:
Un caso particular de asociación es el de cereal-leguminosa, en la que se beneficia el cereal por el aprovechamiento del nitrógeno fijado por la leguminosa, también se beneficia la leguminosa al utilizar el cereal como tutor y permite obtener forrajes más equilibrados y sanos que los producidos en monocultivo.
Los diferentes cultivos pueden sembrarse mezclados o separarse por líneas o grupos de líneas, dependiendo de la forma en que sea más sencilla la recolección.
3. SETOS Y VEGETACION DE LOS MARGENES
Los setos y la vegetación de los márgenes pueden ser considerados como una asociación.
Además de los beneficios sobre las condiciones climáticas que aportan los setos, podemos favorecer otras relaciones positivas como pueden ser:
Atraer los insectos polinizadores, mediante plantas que florezcan en el momento adecuado. Favorecer la presencia de insectos útiles, mediante plantas que les sirvan de refugio o puedan encontrar alimentos en ellas. y, en general, todos los beneficios derivados del aumento de la biodiversidad.
4. CUBIERTAS VEGETALES
En los cultivos leñosos, donde las rotaciones son en largos períodos de tiempo y las asociaciones escasas, el mantenimiento de cubiertas verdes permite obtener una elevada diversidad biológica. Junto a los beneficios señalados para los setos y vegetación de los márgenes, las cubiertas favorecen otros efectos como:
Reciclar elementos nutritivos, elevándolos de horizontes demasiado profundos o permitiendo aprovechar elementos bloqueados en el suelo. Impedir la erosión del suelo, al mantenerlo cubierto con vegetación. Mejorar la estructura del suelo y la estabilidad estructural. Permitir una elevada actividad microbiológica en el suelo. Servir de nicho ecológico para la entomofauna útil. Aportar materia orgánica al suelo
En las zonas de regadío o con precipitación suficiente, las cubiertas vegetales pueden mantenerse durante todo el año, aunque a veces es conveniente segarla para facilitar algunas tareas como la recolección. Dónde el agua es el principal factor limitante, el mantenimiento de la cubierta durante el período seco puede ser poco aconsejable, siendo recomendable su siega a mediados o finales de primavera, dejando la hierba como acolchado del suelo, y volver a recuperarla con las primeras lluvias de otoño.
Para formar la cubierta puede dar muy buen resultado la flora adventicia, pues estará perfectamente adaptada a las condiciones de nuestro suelo. En muchos casos, sin embargo, es conveniente modificarla para obtener ciertos beneficios, como una mayor presencia de leguminosas para aportar nitrógeno o la eliminación de ciertas hierbas por la presencia de otras con efectos alelopáticos o capaces de desplazarlas por competencia. |