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CUARTILLAS
Observaciones
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
Varios empleados públicos han comentado sobre realidades de su trabajo. Algunos se quejan de la existencia de influencias de ciertos jefecitos, que se creen "la mamá de Tarzán" por el hecho de ser parientes de gente que tiene altos puestos en el actual gobierno. "Es chocante que te digan que son parientes de tal o cual ministro, como una manera de justificar su permanencia en un cargo", señaló una persona. Le indiqué que por desgracia algunos puestos de gobierno se dan por cumplir favores políticos y familiares, no por la capacidad del nombrado. Eso no es correcto, pero ocurre aquí y en casi todo el mundo. Lo peor del caso es cuando esos nuevos jefecitos comienzan a "desmontar" la organización de su nueva oficina, por temor a ser saboteados por los antiguos empleados. "Parece que existe el temor psicológico hacia los antiguos empleados de un despacho, cuando llega el nuevo jefe. No entienden que existen funcionarios que quieran trabajar bien, no importa a qué partido pertenezca su jefe", explicó un empleado a quien enviaron a un rincón de una oficina, aunque lleva allí más de diez años. Creo que hay muchos funcionarios de menor nivel que muy bien pueden seguir laborando en un puesto, cuando hay cambio de gobierno. Eso sí, ese empleado debe aceptar que trabaja para la institución y no el partido tal o cual que está en el poder. (Debo señalar para ser honrado, que pueden darse casos de funcionarios saboteadores del gobierno anterior, sobre todo si son fanáticos políticos o "botellas". ¡El buen funcionario trabajará bien con cualquier jefe!). Otra observación que me hicieron en estos días se refiere a los retenes que ocurren a veces en nuestras vías, para revisar licencias y cédulas. Una persona que sabe de leyes, dice que la cédula la puede solicitar cualquier policía, pero la Licencia de conducir solamente los que son del Tránsito. Ya esa persona ha tenido varios "encontrones" por esta razón. Lo cierto es que los "retenes" cuando se hacen en sitios concurridos a horas de mucho tránsito, lo que causan realmente son molestias y tranques espantosos. Eso tiene que disgustar a los conductores. Sería conveniente saber si con esos "retenes" se controla en algo la delincuencia, o como me dijeron en secreto, solamente son "prácticas" para que los pacos aprendan a realizar esta actividad de control ciudadano. Hace unos quince años atrás, cuando tenía un popular radio periódico, tuve en mis manos documentos que señalaban el negociado de las medicinas del Seguro Social. Eso demuestra que el problema de la compra de medicina cara en el Seguro no es nuevo. En aquella ocasión, en plena dictadura militar, el Seguro Social conseguía seis veces más cara, una medicina que se vendía en Colombia. Claro que algún "vivo" se ganaba buen dinero con las enfermedades del asegurado panameño. Ahora se trata de controlar esto, pero hay muchas palabras y poca acción. Recuerden que hay millones de balboas de por medio. Lo cierto es que las medicinas están aumentando de una semana a otra, como me lo mostró una jubilada hace poco. Tenía dos medicamentos iguales, con una diferencia de casi dos balboas en su precio. Y los compró con dos semanas de diferencia. Ojalá se dejaran de tanta "laca-laca" y el gobierno se atreva a controlar el monopolio y negociado de los medicamentos. El único beneficiado sería el pueblo humilde de este país.
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