La renuncia de Dennis Blair dejó a Estados Unidos sin jefe del espionaje en un momento crítico para su seguridad, tras los atentados fallidos de Detroit y Nueva York.
Blair anunció su retirada 16 meses después de que el presidente Barack Obama le nombrara por sorpresa como el tercer director de Inteligencia Nacional, un puesto creado en 2004 por la comisión que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Su salida se produce cuando la Casa Blanca tiene que tomar decisiones fundamentales en su política exterior como el programa nuclear iraní, el futuro de Afganistán y la expansión de la insurgencia a áreas tribales de Pakistán.
El oficial informó que abandonará su cargo a partir del próximo 28 de mayo, sin dar razones de su renuncia.
Se convirtió así en el primer alto cargo del equipo de seguridad nacional de Obama en abandonar su puesto.