Playa Leona lloró a dos de sus hijos. La recordación fue entre alabanzas y peticiones de justicia.
Hace un año, los jóvenes Rigoberto Pérez y Dagoberto Pérez salieron del puerto costero pacífico de Playa Leona, en La Chorrera, para traer pescado y camarones, que serían vendidos. Esa es la faena de todos los jóvenes que salen a la mar.
Pero su regreso fue la noticia fatal del poblado: los jóvenes de 16 y 19 años fueron heridos mortalmente con armas de guerra AK-47 en un operativo policial en las costas de Boca La Caja, en la capital, en un supuesto operativo policial antidrogas.
La historia cambió la semana pasada cuando los policías que estaban procesados en ese doble homicidio fueron indultados.
Ayer, miércoles, cuando se cumplió un año de la tragedia, niños, jóvenes y adultos de Playa Leona, en una romería hacia la tumba de los hermanos fallecidos pidieron justicia y clamaron al Gobierno Nacional su mirada ante esa decisión que no permitió culminar el proceso.
Evidelia Rivera, madre de Dagoberto y Rigoberto, esperó siempre el arrepentimiento y que aceptaran los policías involucrados el error que cometieron al descargar sus armas contra sus hijos, de quienes dijo sentirse orgullosa.
En el poblado donde es visible la humildad de sus casas a medio terminar, algunas de cemento y zinc y suelos de arena, las miradas eran tristes, pero de esperanza.
Evidelia dijo haber pasado un año difícil. Ver la embarcación "Niña Evi" que compró con un préstamo con esfuerzo sin sus dos principales tripulantes y no tener consigo a sus dos orgullos, Dagoberto y Rigoberto, es duro.
Aunque la mirada está fijada en la Corte Suprema de Justicia donde se presentará una demanda de inconstitucionalidad contra los indultos presidenciales, también confían en Dios en que hará su justicia terrenal.
Los sobrevivientes del tiroteo: Domingo y Manuel Ábrego, junto a la tumba de sus primos también recordaron el momento difícil que vivieron cuando venían por el corredor marítimo al ser interceptados por la Policía, por eso ya no salen casi a pescar por temor a ser asesinados.
DOLOR EN LA COSTA: ANTECEDENTES
El año pasado, la Fiscalía Auxiliar de la República encontró un arma de fuego plantada en la lancha "Niña Evi", donde fueron asesinados Rigoberto y Dagoberto Pérez. El arma no se encontraba cuando se hizo la primera inspección ocular a la embarcación, lo que causó una polémica por la alteración de la escena del delito.