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Un violador de 17 años tiene alarmado al pueblo de Arraiján. Ayer volvió atacar. Y como no hay testigos, quedará en libertad por ser menor de edad. Tres mujeres jóvenes se defendieron para evitar ser ultrajadas por el sujeto.
Nancy Anderson estaba acostada en la recámara. De pronto sintió la presencia del abusador que entró por el balcón y la tomó de sorpresa. El individuo tenía una gorra y en sus manos un tubo de hierro. Ella se levantó y trató de convencerlo con palabras tiernas para que no le hiciera daño.
LA ESTRATEGIA
"Establecí una conversación amena con él, sabía que el propósito del sujeto era violarme. Le hablé con temor, pero serena; le pedí que se quitara la ropa, después él me decía que me tranquilizara", dijo la víctima.
Nancy recuerda que en ese momento le pidió al abusador que se deshiciera de la varilla de hierro, ya que si no se deshacía del objeto, no iba a dejarse tocar porque le atemorizaba. El sujeto la puso debajo de la cama.
Acto seguido, el violador salió al balcón y lanzó el tuvo a la calle. Ella aprovechó y se le escabulló por el techo, cubierta con una sabana. Empezó a gritar, y a pesar que había un acto político en el parque Nicolás de Bari, nadie la escuchaba.
OTRA VÍCTIMA
Elizabeth Batista, dijo que estaba afuera de la casa en la tina de lavar y apareció el sujeto con el tubo de hierro en la mano. Según Batista, entró a la casa sin sospechar nada. Dejó la puerta semi abierta y el abusador se metió e intentó agarrarla. Intentó defenderse, pero fue agredida con un varilla.
El individuo -como no pudo abusarla -se fue a San Bernardino y atacó a una joven y a su tía. Avisaron a las autoridades y lo capturaron. Batista, al darse cuenta que el sujeto estaba detenido, fue a denunciarlo.
SIN EFECTO
En la Corregiduría le informaron que como no se dio la violación, tenía que llevar siete testigos para acusarlo formalmente por ser menor de edad, de lo contrario, se le daba libertad, según dijo Batista. Y no los tiene. |