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  OPINION

CUARTILLAS
"Changos: plaga incontenible"

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Carlos Christian Sánchez

Un fenómeno poco notable, pero realmente molesto, es la aparición de miles de pájaros color café que se han apoderado de Panamá. El ave, denominado "Chango", que es una especie de cuervo mexicano, incide peligrosamente sobre las demás clases de animales, hasta el punto que ataca al mismo ser humano.

Desde el amanecer y el atardecer, en varias paradas de Pedregal, Río Abajo o San Miguelito, las bandadas de changos se extienden sobre los ciudadanos que esperan dirigirse a sus trabajos cotidianamente. Muchos de los animales voladores defecan sus heces blancas sobre las personas, manchando los vestidos de los desafortunados. En la época de celo de estas aves, el chango picotea desde los árboles a los transeúntes, desplaza a las otros pájaros y destruye las bolsas de basura, en el intento de buscar comida. Pero el caso insólito de los changos, que muchos confunden con el "Talingo" (ave parecida al macho de la primera especie, en el color negro plateado, aunque el último tiene un pico grueso y también se denomina Garrapatero), es que es total responsabilidad de la civilización humana. Los depredadores del chango, como los halcones de cola de tijera, usualmente observables en verano cuando cazan flotando, detenidos sobre su presa, han sido diezmados por la tala intensiva, la deforestación de los bosques tropicales y la destrucción de los nidos de estas aves de rapiña.

Los changos, al igual que las cucarachas y los ratones, han logrado adaptarse a los cambios creados por el hombre en el entorno natural. Cuando se pierde el equilibrio ecológico, si desaparecen los depredadores de éstos animales, la reproducción masiva de los primeros continuará sin límites. Las cucarachas caseras tienen la capacidad de resistir rociadores tóxicos y asimilar los insecticidas. Las ratas, por ejemplo, portan la Peste Bubónica y el Hantavirus.

Da lástima describir el incidente que unos vecinos pudieron observar hace pocos días. Resulta que un grupo de changos atacaron a pequeñas avecillas llamadas codornices, palomas de menor tamaño color pardo, que sobreviven de los granos y semillas de plantas. Los changos, viendo la competencia de las demás aves en su entorno, acometen contra los pichones de otros pájaros para devorarlos. Igual sucede con los hijos de aves como los azulejos, los cardenales que también se les llama "Sangre de Toro", el cazamoscas o "Pecho Amarillo" y hasta los pollos.

Se sabe que en otras latitudes, cuando determinados animales se convierten en plagas incontrolables, suelen ser cazados o exterminados para evitar una crisis ecológica. Meses atrás, la Alcaldía de Panamá controló la diseminación de palomas listadas en la Avenida Central, puesto que eran tan numerosas como perjudiciales por enfermedades que pueden portar. Por otro lado, casi nadie recuerda el peligro que representaba la proliferación de aves carroñeras como los gallotes en lugares cercanos a pistas aéreas, puesto que directamente causarían el derribo de un avión comercial sobre las ciudades panameñas. Esto fue una de las causas secundarias por la cual nuestro país perdió la Categoría Número Uno en seguridad aérea.

Algo lógico sería iniciar un programa de control para la plaga presente de changos que habitan el país. La cacería y colocación de trampas especiales en los sitios donde descansan o anidan estas aves, puede controlar esta amenaza..

 

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