Con la mirada hacia el piso y escuchando atentamente lo que se decía en el séptimo día del juicio. Así estuvo Marco Manjarrez la primera media hora del juicio. Sin embargo, cuando se empezó a hablar de su infancia, salió del recinto con lágrimas en los ojos.
Durante la audiencia estuvo presente el psiquiatra y abogado colombiano, Roberto Solórzano Niño, quien considera a Manjarrez inimputable, porque sufre de delirio religioso, es paranoico y cuando se trata de asuntos de la Iglesia no admite nada que vaya en contra de sus principios.
Solórzano Niño dijo: "no vengo a acusar ni a defender a nadie, vengo a emitir un concepto psiquiátrico solamente".
Durante las preguntas del defensor Rafael Rodríguez, Niño argumentó que Manjarrez en su infancia no contó con la figura paterna, y eso lo llevó a ver en la Iglesia su vida.
El psiquiatra manifestó que Manjarrez es víctima de su propia mente y de sus interpretaciones. "El se arrepiente de su acto, pero cree que ayudó a redimir la Iglesia y que se libro de la humillación".
Para el fiscal Dimas Guevara, estos planteamientos buscaban argumentar principios no justificados en aspectos científicos.
A su juicio, Solórzano en su intervención estableció argumentos que utiliza comúnmente un abogado, pero sin tocar en ningún momento el aspecto científico.
Otros psiquiatras consideran a Manjarrez imputable en este delito.