Lunes 17 de mayo de 1999

 








 

 


EDITORIAL
Pobreza panameña al desnudo

Los estudiosos de los fenómenos sociales en Panamá tienen detectado el elevado índice de pobreza que domina nuestro país, donde la brecha entre los enriquecidos y los condenados del infortunio es una afrenta a la solidaridad, y niega la fraternidad colectiva, mostrando diferenciales agigantados que se traducen en faraónicos niveles de vida junto a pobrezas famélicas, de desventura y abandono, donde se niega los predicados de justicia social que vocean las organizaciones políticas y gremiales.

Ahora, para desnudar la infamante pobreza panameña el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, correspondiente al ejercicio de 1998, muestra la gravedad de la depauperación istmeña, donde más de seiscientos mil personas, que representan el 25.6% de la población nacional, sobrevive con ingresos de un dólar diario.

De igual manera, indicadores alcanzados en investigaciones por entidades de respetabilidad en el quehacer financiero y económico, como el Banco Mundial y la CEPAL, señalan la pobreza panameña en 37,1%, lo cual significa que tenemos casi un millón de habitantes alejados de los bienes, servicios y capacidades del organismo social.

La pobreza opera en relación proporcional con el reparto de las riquezas; es decir, de los ingresos, y en Panamá al relacionarse ofrece disparidades infernales, donde la cúpula social del veinte por ciento de la población recibe el ochenta por ciento de la renta nacional, afianzando así el desbalance histórico que en varias décadas ofrece el vivir istmeño.

Los economistas nativos dedicados a estos estudios, al referirse a la realidad de Panamá realzan la gravedad de la asimetría existente entre los pobres y los ricos, que coloca al país como el de mayor índice en la región; realidad infausta que debe servir de campanazo advertidor para que en consenso se determine las mecánicas públicas y privadas adecuadas, que reviertan estos índices, y reduzcan las carencias profundas que hoy transitan los panameños desafortunados.

Las decisiones económicas adoptadas por el aperturismo globalizador que ahora domina la marcha estatal nacional profundizan estas carencias; arrinconan miríadas de habitantes cuyas incapacidades culturales y laborales coliden negativamente con el modelo de competencia y eficiencia promovido; motivo que conduce a la urgente revisión de las legalidades modernizadoras, imbuidos de profunda equidad social que sirva de paliativo rectificador en la aplastante realidad de pobreza extrema, desempleo y arrinconamiento que titula la mitad de los panameños.

Asimismo, las instancias de actividad privada y las de organizaciones de actividad cívica deben enfrentar adicionalmente, el grave problema, que desde ya apunta a la eclosión social, en el evento de no alcanzar salidas decorosas, rectificadoras, urgentes.

 
 

 

 




 

AYER GRAFICO
Elías Samuel Solís y "Baby" Araúz, locutores estelares del Sistema Radial Orión de Chitré


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, recurro a la violencia


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