EDITORIAL
Pobreza panameña al desnudo
Los estudiosos de los fenómenos
sociales en Panamá tienen detectado el elevado índice de pobreza
que domina nuestro país, donde la brecha entre los enriquecidos y
los condenados del infortunio es una afrenta a la solidaridad, y niega la
fraternidad colectiva, mostrando diferenciales agigantados que se traducen
en faraónicos niveles de vida junto a pobrezas famélicas,
de desventura y abandono, donde se niega los predicados de justicia social
que vocean las organizaciones políticas y gremiales.
Ahora, para desnudar la infamante pobreza panameña el Informe
de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, correspondiente al ejercicio de
1998, muestra la gravedad de la depauperación istmeña, donde
más de seiscientos mil personas, que representan el 25.6% de la población
nacional, sobrevive con ingresos de un dólar diario.
De igual manera, indicadores alcanzados en investigaciones por entidades
de respetabilidad en el quehacer financiero y económico, como el
Banco Mundial y la CEPAL, señalan la pobreza panameña en 37,1%,
lo cual significa que tenemos casi un millón de habitantes alejados
de los bienes, servicios y capacidades del organismo social.
La pobreza opera en relación proporcional con el reparto de las
riquezas; es decir, de los ingresos, y en Panamá al relacionarse
ofrece disparidades infernales, donde la cúpula social del veinte
por ciento de la población recibe el ochenta por ciento de la renta
nacional, afianzando así el desbalance histórico que en varias
décadas ofrece el vivir istmeño.
Los economistas nativos dedicados a estos estudios, al referirse a la
realidad de Panamá realzan la gravedad de la asimetría existente
entre los pobres y los ricos, que coloca al país como el de mayor
índice en la región; realidad infausta que debe servir de
campanazo advertidor para que en consenso se determine las mecánicas
públicas y privadas adecuadas, que reviertan estos índices,
y reduzcan las carencias profundas que hoy transitan los panameños
desafortunados.
Las decisiones económicas adoptadas por el aperturismo globalizador
que ahora domina la marcha estatal nacional profundizan estas carencias;
arrinconan miríadas de habitantes cuyas incapacidades culturales
y laborales coliden negativamente con el modelo de competencia y eficiencia
promovido; motivo que conduce a la urgente revisión de las legalidades
modernizadoras, imbuidos de profunda equidad social que sirva de paliativo
rectificador en la aplastante realidad de pobreza extrema, desempleo y arrinconamiento
que titula la mitad de los panameños.
Asimismo, las instancias de actividad privada y las de organizaciones
de actividad cívica deben enfrentar adicionalmente, el grave problema,
que desde ya apunta a la eclosión social, en el evento de no alcanzar
salidas decorosas, rectificadoras, urgentes.


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| AYER GRAFICO |
| Elías Samuel Solís y "Baby" Araúz, locutores
estelares del Sistema Radial Orión de Chitré |


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