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Son muchas las personas que padecen de asma, una enfermedad pulmonar crónica caracterizada por problemas respiratorios y síntomas como fatiga, silbidos al respirar, tos y sensación de opresión en el pecho.
Se estima que alrededor de 150 millones de personas la padecen en todo el mundo y entre el 8 y el 13 de los niños tienen asma. En las personas susceptibles, los ácaros del polvo, pólenes y pelo de gato, los virus respiratorios, el humo del tabaco, el ejercicio físico, ciertos medicamentos y algunas substancias químicas provoca la inflamación de las vías aéreas.
Hoy se celebra el día Mundial del Asma bajo el lema "El impacto del Asma", con motivo de la conmemoración, se desarrollaron cinco pasos que pueden ayudar a reducir el impacto que tiene la enfermedad sobre las personas.
REDUCE EL IMPACTO Y MEJORA LA CALIDAD DE VIDA
Pide a tu médico un tratamiento personalizado por escrito para el control de tu asma, que incluya los medicamentos apropiados y que se adapte a tus horarios y régimen de vida.
Las personas con asma deben utilizar un medicamento para el alivio de los síntomas y, en muchas ocasiones, otro medicamento más para controlar de forma continua la inflamación de las vías aéreas.
Evita los factores que pueden desencadenar las crisis de asma. Descubre los alergenos, irritantes y otras circunstancias que pueden desencadenar una crisis de asma y toma todas las medidas posibles para evitarlos.
Aprende a reconocer los signos que indican el empeoramiento del asma, como el incremento de la tos, la opresión en el pecho, los pitos o silbidos, la dificultad para respirar, los despertares nocturnos debido al asma o el descenso de tu valor de flujo respiratorio máximo.
Conoce lo que debes hacer en caso de una crisis de asma. No infravalores nunca la gravedad de un ataque de asma. Ten siempre a mano las recomendaciones escritas por tu médico para el caso de tener una crisis, y cuando se presente, trata de mantener la calma y seguir sus instrucciones.
El asma bronquial puede aparecer desde el primer año de vida y si no es correctamente evaluado y tratado puede mermar de forma considerable la calidad de vida de la persona que lo padece. |